El colectivo Fotógrafos y Aficionados Diagonales Platenses (FADP) estará llevando adelante una muestra fotográfica inspirada en el Astillero Río Santiago. La misma comenzará el sábado 14 de octubre y tendrá lugar en el Salón ATE Ensenada, ubicado en Calle Ortiz de Rosas al 52.
En diálogo con El Editor Platense, Hugo Rivelli, director de FADP señaló: “Son 43 obras que surgen como todas las que organizamos, del estímulo visual. En este caso, además, de una historia vinculada al trabajo y a la industria. Cada evento de esta naturaleza, se asocia a dos objetivos de índole social: poder desarrollar las artes visuales y afianzar lazos de amistad en el numeroso grupo. Ambos producen felicidad”.
En esta oportunidad, participarán más de 30 artistas y las grandes maquinarias, así como los talleres y los navíos serán protagonistas de la muestra. Cabe destacar que la exposición fotográfica estará disponible hasta el 27 de octubre. Se podrá visitar de lunes a viernes de 15:00 a 18:00 hs.
Sobre esta muestra en particular, el director de FADP manifestó: “En este caso, el Astillero Río Santiago pone la cuota de exclusividad que inspira al creativo visual. Además, el contenido humano de los trabajadores en su faena y el alto significado de una gran factoría argentina en plena producción”.
Cabe señalar que el colectivo de artes plásticas que lleva adelante el evento, se fundó hace seis años atrás y cuenta con más de 1900 miembros, de los cuales son alrededor de 300 activos. Más allá de la fotografía, también tiene lugar el dibujo y la pintura. Entre sus actividades, organiza paseos, exposiciones y talleres.
Al ser consultado sobre el avance de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial, Rivelli sostuvo: “Hay un componente que produce el alma o el espíritu que se llama emoción. Una foto o una película nace con emoción en la impronta creativa de un humano y la comparte con otros humanos que, con emoción, la disfrutan desde la perspectiva del arte o de un simple documento histórico o fotoperiodístico”.
A su vez, destacó que, por más que sean elementos novedosos, no logrará superar a los elementos clásicos. “A la Inteligencia Artificial le falta emoción. Es como pretender que a un robot se le caigan algunas lágrimas al recordar la fábrica que lo ensambló”, concluyó.