A partir de un universo de ficción donde el desastre forma parte del hilo conductor que entrelaza temas como el amor, la tecnología y la desconexión con lo real, Vita Set lanzó “Zona Cero”, su tercer disco de estudio, una obra conceptual y minuciosa que desafía el clima de época y reafirma la búsqueda del quinteto platense en una era donde lo individual predomina.
El material, que contiene 12 canciones en total, nació en una noche de verano donde un corte de luz abrió un universo de preguntas. Inspirados por el libro de Juan Rapacioli llamado “¿Por qué escuchamos a David Bowie?”, los músicos apostaron a buscar las respuestas en el futuro para poder explicar el presente.
"Zona Cero" es una invitación al oyente a sumergirse en un futuro distópico que se convierte en un primer latido de un apocalipsis inminente, donde se desintegra el mundo conocido y se invita a reflexionar sobre las grietas de nuestra realidad cotidiana y el retorno a lo esencial y humano. En diálogo con El Editor Platense, el vocalista, Ignacio “Tato” Urbiztondo, habló sobre esta nueva propuesta que lleva adelante junto a Manuel Alvarez, Santiago Hernández, Franco Armisen y Matías Lima.
—Este disco se contrapone a Affaire, en algún punto. Creo que había inconscientemente, y no tan inconsciente, ganas de romper con lo que venimos haciendo. También es un poco nuestra manera de operar y de funcionar, a partir de la motivación y la búsqueda de proponer siempre algo distinto. En este caso fue “Zona Cero”, un disco conceptual de 12 canciones que plantean una especie de distopía. En un mundo tan lleno de literalidad y de tan pocas ganas de profundizar, donde muchas veces muchas veces las cosas terminan en la superficie. Desde la ciencia ficción tratamos de poder discutir la época y hacer una especie de catarsis de lo que nos pasaba a nosotros personalmente pero también un reflejo de lo que le pasa a una generación.
—Es un disco que está en todos los detalles
—Somos muy detallistas porque nos parece importante cada decisión que tomamos. A toda nuestra obra le tenemos mucho respeto. No nos da lo mismo hacer cualquier cosa y tratamos de ser coherentes con lo que pensamos y creemos que es Vita Set, es una banda que va más allá de los cinco individuos. Es algo que entendemos por instinto, lo que va marcando Vita Set.
—¿Cómo fue la producción?
—Es un disco que estuvimos muy muy involucrados en todos los procesos desde la producción, la grabación, que salvo algunas excepciones, lo hicimos todo en nuestro estudio. Lo mezcló Franco, el guitarrista. Los videoclips, nos involucramos más o menos en los guiones, pero siempre tratamos de estar ahí. Nos planteamos ese desafío. Sentíamos que ya estábamos listos para encargarnos de todo. Económicamente es más accesible también, pero bueno. Llevó un poco más de tiempo del que creíamos. Valió la pena, el doble de disfrute.
—¿Cómo es apostar a un disco de esa magnitud en tiempos de algoritmos?
—Vamos a contracorriente en ese sentido. También era la idea. La verdad que la producción significó muchas capas. No sé, siento que no es un disco que lo escuchás una vez y ya lo entendés todo. Requiere varias escuchas. Y un poco va de la mano de esta idea, de que nada instantáneo vale la pena para nosotros. Nos regimos con esa premisa, teniendo en cuenta que es lo que se supone que funciona en el mundo mercantilista. En algún punto, cedemos al hecho de no estar con esa fórmula que por ahí te puede dar cierto rédito inmediato. Nosotros apelamos a que este disco no sea uno más del montón. Que se pueda volver para poder explicar cuestiones de la época, que en muchas no llegamos a entender hoy. Siempre tratamos de poner la sensibilidad ahí, narrar el mundo en que vivimos.
—¿Qué representa Vita Set?
—Buena pregunta... Creo que las ganas de seguir haciendo música. Para nosotros, componer una canción o un disco es una nueva oportunidad de decir algo y tenemos la suerte de poder dar una mirada y que del otro lado estén dispuestos a escucharla. Incluso a ser contagiado. Hicimos un evento de escucha acá en La Plata y pensábamos "ojalá este disco sirva de contagio para cualquier cosa que haga la persona que lo escuche". No solo algo artístico. Un poco es eso: seguir con ganas de hacer música y proponer algo nuevo todo el tiempo. En algún punto es algo irracional. Volviendo al punto de lo que es redituable o no. La verdad es que muchas veces das más de lo que recibís, en términos económicos y en tiempo. Nosotros lo consideramos como una ofrenda al rock. Cuando hay que hacer algo y pensás "esto para qué", no importa. Es una entrega por un fin más grande. Entonces hay una cuestión medio religiosa. Es como la entrega a la música lo que nos hace felices.
Escuchá "Zona Cero"
Fotos: Valentina Marozzi.