"Hoy se retira Seba, y a raíz de eso vamos a colgar en forma de homenaje cada una de las versiones que existieron a lo largo de esos años", expresaron desde un grupo de hinchas de Estudiantes. Es que la tradicional bandera que se solía ver en el antiguo Hirschi, el actual UNO, el Estadio Único o Quilmes, entre otros estadios del país y del mundo, dejará de estar colgada. Motivos personales hacen que la historia tenga un fin, que la bandera no esté más, pese al amor que generó hasta con los propios hinchas y hasta de otros clubes que reconocían ese estandarte deportivo.
No es sólo un trozo de tela. Es mucho más que eso: una bandera- o mejor dicho, un "trapo"- lleva consigo el sentimiento de un hincha hacia el club de sus amores. El trapo es el símbolo de la pasión; los hay chicos, medianos e inmensos, con frases de canciones o el nombre del barrio, con escudos o dibujos. Hay trapos que van de local, trapos que tienen un lugar especial en la tribuna y otros que son característicos de una hinchada. Y están los que han viajado miles de kilómetros alrededor del planeta, llevando sueños, ilusiones y deseos, y han vuelto con alegrías, tristezas y títulos.
Cualquier hincha que frecuente desde los 90' al León, puede visualizar la bandera de "Seba". Aquel que no lo haga y lo siga por televisión, también; y, en épocas donde los visitantes podían concurrir a los estadios, el trapo del joven platense lucía estoico en cada tribuna rival. Seba es parte de una familia pincharrata: cuarta generación de hinchas y hasta con un museo familiar en la casa, colgó su primer bandera en el alambrado de 1 y 57 en 1997, y hasta el día de hoy ha faltado en muy pocas ocasiones. "La bandera no se ha colgado en ocasiones para poner otra en apoyo a algún amigo que pase mal momento", explicaba Sebastián al sitio web del Pincha.
Esta noche será la última vez, por lo que le dejaron hacer un homenaje colgando varias banderas con su apodo.