El Tula y la historia que lo marcó en cancha de Gimnasia: "Quedé así para toda la vida"

Ante la muerte del hincha más famoso que tuvo el fútbol argentino, surgen recuerdos de aquel rosarino que recorrió el mundo

El Editor Platense | Fernanda Verdeslago Wozniak
Por Fernanda Verdeslago Wozniak
7 de febrero de 2024 - 15:03

Carlos 'El Tula' Pascual perdió la vida a los 83 años, siendo el hincha característico de nuestro fútbol y con un montón de anécdotas que contó a lo largo de su extensa fama. Es que en 1974 tuvo su primera Copa del Mundo y la última fue la de Qatar, la que lo llevó a ser reconocido como el hincha argentino y quien levantara el premio a la mejor hinchada del Mundial. Ya en silla de ruedas y tiempo antes con bastón, durante sus últimos 50 años de vida le costó caminar bien y afirmó que fue por una tarde en cancha de Gimnasia.

En una noche de abril, por el Torneo Metropolitano 1969, Gimnasia recibió a Rosario Central. Aproximadamente se hicieron presentes unas 4000 personas, y entre ellas estaba Tula. Fanático del Canalla, no se perdía ningún partido de aquel elenco que luego llegaría a semifinales de Copa Libertadores en los 70'.

Rezza, Pedraza, Onnis y Palomita Poy, jugadores que le daban color a ese encuentro. Sin embargo, para el reconocidísimo hincha del bombo ese encuentro no quedó en su memoria por la derrota sino por lo que sufrió. Según su testimonio, sobre finales de los 60' quedó rengo y todo ocurrió en 60 y 118.

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“Yo quedé así con la renguera y me salvé que me mataran en la cancha de Gimnasia La Plata en 1969. Se nos vinieron los hinchas del Lobo y me caí desde la tribuna, o me tiraron. Tuve muchos problemas para rehabilitarme y quedé así para toda la vida”, le reconoció a un periodista del Diario Mendoza. 

Sin embargo, en otra entrevista -con Olé- reveló un detalle previo a esa caída que lo marcó: “Por Central quedé rengo: en el 65 le empatamos a River en el Monumental y, volviendo en el tren, festejando, mi pierna pegó contra uno de los puentes de Palermo. Desde ahí que no la puedo flexionar”, soltó.

Sea por lo que pasó en ese partido en River o en el Bosque, a El Tula le quedaron esas marcas de por vida que las llevó alrededor del mundo y no lo privó de ponerle música a los partidos. Si bien lo lamentó, no fue un freno para que llegue a las páginas doradas del fútbol argentino y recibiendo casi un año antes de su partida una distinción de la FIFA.

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