"Sí, soy negro, pero soy la fantasía de tu novia”. Así, al hueso, se defendía Adriano Tomás Custodio Mendes el hombre que escribió una historia especial en el fútbol argentino y que hoy cobra peso con el debut de Cabo Verde en el Mundial 2026.
El volante africano llegó al país en 1974 sin saber hablar castellano fluido pero con el beneficio de haber caído en manos de Carlos Bilardo cuando comenzó su carrera en el fútbol argentino. Adriano y su historia de película que termina a las piñas, se gana las miradas mientras su Selección se estrena ante el mundo.
Dentro de su particular recorrido Mendes puede contar que fue campeón con uno de los equipos más dotados que tuvo el país siendo relevo de un mediocampo titular de ensueño con Alejandro Sabella, Marcelo Trobbiani, Miguel Ángel Russo y Daniel Ponce en los torneos 82 y 83.
Tras dejar el pincha, se puso la celeste de Temperley donde se hizo ídolo por entrega y técnica. En 1988 cumplió el sueño de volver a jugar la Libertadores, esta vez con los colores de Cerro Porteño para luego pegar la vuelta a la Argentina y ponerse la de Colón en un fútbol que no fue siempre amable con él.
"Mi primer amigo fue Gustavo Rezza y con él íbamos a todos lados. La primera vez que me dijeron “negro” a un pibe lo corrí tres cuadras hasta que se metió en su casa. Recuerdo que volví llorando y mi hermana me dijo que decir negro era natural. Mira si logré adaptarme a este hermoso país que si hoy me decís Custodio, no me hago cargo, pero si me decís negro, me doy vuelta al toque”, señala con alegría dejando atrás malos momentos.
De Cabo Verde a dejar el fútbol a las piñas
"El fútbol es hermoso, pero tiene cosas feas. En mi época había árbitros que te insultaban, te pegaban un cachetazo y te decían: “Acá mando yo”. Yo me la aguantaba, pero un día dije: “El día que el cuerpo no me responda, me voy a ir a mi manera”. Y así fue. Me fui de la forma que quise", contó Mendes en referencia a su particular despedida del fútbol profesional con la camiseta de San Martín de Güemes de Bariloche en el Argentino B.
"Terminé cumpliendo el sueño del pibe. Jugaba para el club Martín de Güemes lo que sería el Torneo Federal. Viajamos a Cutral Co a jugar un partido definitorio pero teníamos la información de que éramos boleta de antemano. Yo jugué en una época donde los árbitros insultaban a los jugadores, era un fútbol donde solo había una cámara de filmación. Nos empezaron a “bombear” y junto a Jose Percudani lo fuimos a encarar al árbitro. Le dije “este es mi último partido, lloré, reí, gané y perdí. Si me cagás te vas a acordar toda tu vida de mí”. No cobra una infracción ante un compañero y cuando le voy a reclamar me saca la amarilla y como me descontrolé le pegué una piña. Me despedí del fútbol como yo lo soñé, me desquité del maltrato que tenían los árbitros hacia mí", contó el año pasado a varios medios cuando su país se anotaba entre los mejores y se ganó un lugar en el grupo de España, Uruguay y Arabia Saudita.