Los días del Mundial, por lo menos hasta que Messi aparece, nos ponen en situaciones incómodas. Nuevas muchas, como la de tener una publicidad de cinco minutos donde nos hablan a los espectadores ya de por sí abrumados por la nueva escena.
Si nos cuesta asumir que vivimos en una realidad donde la Skynet que preveía Sarah O´Connor en la mítica Terminator se hace realidad, la figura post mortem de Maradona incitando a que se apueste "con pelotas" hace la diaria demasiado cuesta arriba.
Ni hablar si alguna vez creíste en alguna revolución, en el anarquismo o en algún tipo de agite político y de repente ves que la mismísima Conmebol te transforma la tapa de Oktubre en un poste de Twitter que invita a la competencia más imperialista que supimos consumir.
En este cambalache 2.0, 8K o como cuernos se aplique hay algunas cosas que quedan en evidencia: la primera tiene que ver con la certeza de que a Diego Maradona lo sigue exprimiendo el entorno y la segunda es que la atribución que se tomaron con la obra cumbre del Indio Solari en su etapa ricotera es un poco demasiado grande.
Estoy perdido sin mí estupidez
Según el informe Kids Online Argentina (UNICEF, 2025), uno de cada cuatro adolescentes apostó alguna vez. La puerta de entrada ocurre alrededor de los 13 años, sobre todo en varones, a partir del acceso a las billeteras virtuales; y, en la mayor parte de los casos, las apuestas se dan en el mundo deportivo, especialmente en el fútbol.
Aunque en Argentina el juego de azar se encuentra prohibido para personas menores de 18 años, seis de cada diez chicos afirman que conocen a alguien que apostó dinero de manera virtual, de acuerdo con el informe. Además, casi la mitad (47%) asegura conocer plataformas y aplicaciones de apuestas online.
Estos datos solamente abarcan a la juventud y no a la adultez, la misma que encontró al propio Maradona en una adicción que lo carcomió por años. Según Fernando Burlando, que representa legalmente a Dalma y Gianinna Maradona, confirmó que la empresa contaba con el consentimiento de los herederos para utilizar la imagen del exfutbolista.
“Si bien no todos los hijos estaban de acuerdo, obviamente está prestada la conformidad para que utilicen la imagen de Diego”, afirmó Burlando al referirse al acuerdo alcanzado con la compañía responsable del spot publicitario.
Las hijas de Diego Maradona habían postergado su declaración
Los derechos de imagen y las marcas vinculadas a Maradona son administrados por sus cinco hijos reconocidos: Dalma, Gianinna, Diego Junior, Jana y Dieguito Fernando, este último representado legalmente por su madre, Verónica Ojeda debido a que aún es menor de edad.
Tras una resolución de la Justicia de fines de 2025, se otorgó a los herederos el control definitivo sobre el legado comercial del ex capitán de la Selección Argentina. Sin embargo, es la propia sangre de Maradona la que alienta a que otros argentinos dejen crecer la enfermedad que atravesó a su padre.
“El adicto no encuentra otra manera de tapar lo que le duele (angustia, depresión, soledad, falta de proyectos). ‘Juego porque me olvido de todo’, dicen; pero es momentáneo. Las adicciones son un refugio, son sólo un síntoma. Por eso se trabaja con lo que quiso tapar. Según el caso, se necesita un complemento psiquiátrico. Y siempre que se pueda se incluye una terapia familiar. Hay que tratar al paciente antes del deterioro familiar, económico y psiquiátrico que en algunos casos los conduce al intento de suicidio como única salida”, advirtió hace años ya la Licenciada Luz Mariela Coletti, graduada en Maestría en clínica psicoanalítica en la Universidad de San Martín y co - autora del libro "La adicción al juego...¿No va más?".
Diego vivió, obró y murió como adicto. El término mismo lo indica. Adicción es no decir y Diego nunca dijo lo que realmente tenía que decir. Dijo y se desdijo sobre cada temática por la que fue consultado (y no también) y encontró en su adicción a la droga y al alcohol la manera de tapar los sentimientos que le brotaban a borbotones alimentando un personaje que lo alejó del amor que mereció y que evidentemente no estuvo en su triste y solitario final.
Alguna vez, quizás, se te va la mano
Si a los propios hijos de Maradona no le hace ruido fomentar la adicción que mató a su padre, porque debería hacerle ruido a Alejandro Domínguez jugar en la previa de un Mundial en Estados Unidos con la icónica tapa de Oktubre (1986) de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que hace homenaje a la lucha de masas y el combate contra el capitalismo de la Revolución rusa.
La Conmebol sabe que tiene en Sudamérica a la gallina de los huevos de oro y, tras la muerte del Indio Solari, se tomó el atrevimiento de usar aquel paño de estéticas soviéticas que parió Ricardo Cohen (Rocambole) para abrirle paso a la Argentina al Mundial más capitalista y comercial que se ha visto.
El diseño final parece no haber agitado las masas y hay tufillo a desgano. Se acepta por default, por desgano. Están buenísimo el Messi, el De Paul, el Enzo y la dupla Aimar Scaloni quedaron flama. Es lindo ver al Indio, a Rocambole, al Lobo Suelto, a Luzbelito debajo del agite del propio Maradona que se entremezcla con El Eternauta, el Tula y quizás sea Néstor Kirchner el que relojea a los que se abrazan pero que importa. Si ya rompieron todo, que venga la próxima, total, rara vez esta vida tiene sentido, amor.