El Mundial 2026 instaló el debate sobre las pausas de hidratación, conocidas como "cooling break", y su impacto directo en el juego. ¿Qué hubiera dado Didier Deschamps por un cooling break en la final del Mundial de Qatar cuando Argentina paseaba por el campo al seleccionado de Francia que no podía reaccionar?
Algo que distingue al fútbol de otros deportes es que históricamente esos 45 minutos de juego no eran interrumpidos bajo ningún concepto y las tendencias del partido se cobraban al contado.
Desde El Editor Platense ya habíamos advertido sobre la implementación de las pausas de hidratación en la Copa Libertdores y ahondado en la incipiente mercantilización que podía llegar a abarcar aquel minuto y medio que hoy ya se convirtió en tres y medio.
El tiempo muerto de los cooling break son aprovechados por las marcas para hacer publicidad
La FIFA asegura que esta medida "da prioridad al bienestar de los jugadores" y que estas pausas se decretarán en todos los encuentros con independencia de la meteorología y las temperaturas del contexto.
Lo más llamativo son las publicidades televisivas que no iban a tardar en aparecer. Cada segundo de publicidad, impulsado por el rating y la espectacularidad de los partidos del Mundial 2026, significa miles de dólares y en el mejor momento posible: cuando la atención del televidente está concentrada completamente en la pantalla.
Las voces en contra de la medida de la FIFA
Las críticas no tardaron en aparecer y, con el correr de los partidos, comenzaron a llegar desde voces de peso dentro del fútbol mundial. Uno de los primeros en manifestarse fue Virgil Van Dijk. Tras el empate 2-2 entre Países Bajos y Japón, disputado en un estadio climatizado, el capitán neerlandés fue claro sobre las pausas obligatorias: "El cooling break es algo curioso. He estado viendo casi todos los partidos hasta ahora y, cada vez que se pasa a publicidad, resulta un poco... La verdad es que no me gusta mucho".
El defensor del Liverpool fue incluso más allá y puso el foco en el espectador: "Creo que para los hinchas que lo ven por televisión tampoco es algo ideal". Sin embargo, también reconoció la necesidad de aplicar la medida bajo condiciones extremas: "Si hace mucho calor, obviamente está bien incluirlas". Por eso, concluyó con una postura intermedia: "En mi opinión, habría que analizar cada partido de forma individual".
Van Dijk fue uno de las voces más importantes que levantó la queja frente a la novedad
Más explícito fue Néstor Lorenzo: el entrenador de Colombia diferenció las pausas utilizadas históricamente en contextos de calor extremo de las implementadas de manera obligatoria en este Mundial: "Me parece una normativa pertinente si los grados centígrados están entre los 30 o 35 de temperatura, como pasó en la Copa América 2024".
Sin embargo, el argentino fue más allá al cuestionar el uso actual de esos minutos: "Comenzamos viendo a los entrenadores hablando con sus jugadores. Ahora lo que vemos son comerciales durante tres o cuatro minutos, y eso ya desnaturaliza el juego, ya tiene otro sentido y es donde llegamos a preguntarnos cuál es el verdadero fin de esa pausa".
Las declaraciones de distintos futbolistas y entrenadores muestran que el debate ya excede la hidratación. La pregunta de fondo parece ser otra: si estas pausas buscan proteger a los protagonistas o si representan un nuevo paso hacia un fútbol cada vez más atravesado por las lógicas del espectáculo y la televisión.
"Curiosas" similitudes norteamericanas
Las similitudes con otros deportes norteamericanos no pasan desapercibidas. En la NBA, los entrenadores cuentan con tiempos muertos para reorganizar equipos, cortar el impulso del rival o diseñar una jugada decisiva.
Sin embargo, aunque esto ya sucede dentro del mundo del básquet, los tiempos publicitarios de la liga norteamericana son mucho más evidentes que cualquier partido de básquet FIBA.
El cooling Break cortó uno de los momentos mas emocionantes del mundial, cuando Curazao empató parcialmente a Alemania
Mientras que en la Euroliga un tiempo muerto dura 60 segundos, en la NBA las pausas televisivas pueden extenderse hasta 3 minutos y 15 segundos en las transmisiones nacionales. Es decir, más de tres veces el tiempo de un timeout europeo. Además, la liga establece pausas obligatorias para garantizar espacios publicitarios, lo que extiende considerablemente la duración real de los partidos.
En la NFL ocurre algo similar: cada franquicia dispone de tiempos muertos estratégicos y, además, el propio reglamento contempla interrupciones que son aprovechadas comercialmente por las transmisiones televisivas.
El fútbol es algo que la lógica norteamericana no había podido romper aún, no se sabe si por desinterés hacia un evento que no podían globalizar o porque el mundo no quería adaptarse a su dinámica. Lo cierto es que poco a poco, aquello que conocíamos como deporte va sobreponiendo aún más intereses mercantiles por sobre la lógica del juego y lo que lo ha hecho llegar a ser lo que es hoy.