Diego Capusotto tiene muchos rostros. Lo podemos ver encarnando a Micky Vainilla, Violencia Rivas, Bombita Rodríguez y muchos más, pero, ¿qué hay detrás de cada personaje? Esta incógnita será aclarada en la charla “El lado C”, que se realizará en La Plata el próximo 15 de septiembre.
El icónico humorista contó a El Editor Platense los detalles sobre el evento, que se llevará a cabo en el Teatro Coliseo Podestá, así como su proceso de preparación. La conferencia se centra en el programa o modos de producción, por lo que la puesta en escena funciona como una especie de reportaje público, en el cual el comediante está siendo interrogado por la periodista Nancy Giampaolo.
Señaló que la presentación va en un tono autobiográfico, pero sin ser un monólogo, que tiene más que ver con su vida y también cómo está atravesado por la gente que lo ha seguido a través de los años.
En esta época en la que las figuras públicas muestran su rutina y crean un mundo de ficción, Diego se rehúsa a hacerlo y mantiene el hermetismo con su vida. Por eso es que, a su juicio, este componente atrae al público, ya que se muestra transparente y expone su realidad sin filtros.
El recordado artista explicó que su Lado C “es como una gran broma que tiene que ver con algunas cosas que la gente que me sigue no sabe, porque uno tampoco cuenta todo lo que ha pasado, uno cuenta lo que le parece. Entonces también es un poco arbitrario y me parece que todos entramos en una especie de ficción contada como en primera persona, donde se borra un poco el límite de lo que realmente pasó”.
Respecto a su tercera visita a nuestra ciudad, sus expectativas están al máximo: “Siempre hemos sido muy bien recibidos en La Plata”. Como anécdota resaltó que hay una especie de ‘hermandad’ con la región, y recordó que en los años que muchos vecinos provenientes de Las Diagonales acudían como público cuando estaba al mando de “Todo por dos pesos”.
Diego Capusotto cerró resaltando que el humor “es un lenguaje necesario”, porque “es lo que nos aleja un poco de la angustia”.
“A mí no me parece que haya que tener esa postura de freno o de un análisis previo frente a algo que ya de por sí es irreverente, que necesita salir y decirse. Después hay formas y modos de hacer humor, que le pueden gustar más a unos que a otros, de hecho a mí también me pasa, pero me parece que la realidad es bastante más agresiva como para que uno encima, haciendo un lenguaje que viene a superponerse o viene a afectar la realidad, tenga que medir o medirse en términos de lo que se puede decir y lo que no”, destacó.