Desde que Julieta fue al confesionario para pedirle directamente a Gran Hermano un acuerdo para celebrar su cumpleaños en la casa, los demás concursantes también hicieron lo suyo. Sin embargo, la fiesta no es gratis. Cada uno tuvo que afrontar una prueba para tener su recompensa.
En el caso de la bailarina, debió hacer que Alfa y Ariel bailen una misma coreografía, sin saber el pacto. Mientras que Walter, al mejor estilo Hollywood simuló abandonar el reality para disfrutar de una buena paella junto a sus compañeros.
Y añadió: "No me puedo meter a la cocina, chicos. Pero no me puedo hacer un té, un mate, les tengo que pedir todo a ustedes. Eso no es nada, no puedo limpiar, tienen que hacerlo ustedes y me tienen que hacer caso encima. Quieren la casa limpia".