Camila Lattanzio, junto a Ariel Ansaldo, entraron en el repechaje mientras los demás competidores hacía ya dos meses que se encontraban instalados en juego. Debido a su ingreso, los dos están afrotando el estigma de ser los "nuevos" de Gran Hermano.
Asimismo, la joven comenzó a generar debate y polémica por su acercamiento a Alfa, que por momentos parece su pareja y en otros un padre. Esto provocó que parte de las mujeres comenzaran a sospechar cuáles son sus verdaderas intenciones con el concursante más grande de la casa.
Debido a su estado anímico y tras una pelea con la Tora, Camila fue llamada al confesionario donde no pudo aguantar las lágrimas. "No me gusta cómo me tratan acá adentro. Me hacen sentir mal todo el tiempo, a la mañana, a la tarde, que hablan mal de mí, que me contestan mal", expresó llorando.
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Y añadió: "Yo no sé si estoy lista para eso porque sigo pasando lo de mi papá y acá no me siento libre ni para darle un abrazo a nadie". Cabe recordar que la familia Lattanzio sufrió una dura pérdida en diciembre de 2021 que la obligó a encargarse del negocio de su padre.
Finalmente, concluyó: "Siento como que me están apagando por completo. La estoy pasando mal y no lo quiero demostrar porque van a decir una cosa u otra". A pesar de todo, Camila se salvó de estar en placa esta semana y podrá seguir en el reality.