Sus palabras tuvieron lugar en el programa Mañanísima, conducido por Carmen Barbieri por Ciudad Magazine. En cierto momento, Gerardo Romano confesó que fue víctima de abuso cuando apenas tenía 12 años de edad e invitó a reflexionar sobre el tema.
"No lo conté en su momento siendo chico, pero hace unos años lo conté, me curé, y puedo hablar de todo sin problemas. Hice un proceso de deconstrucción, una palabra que inventó un filósofo francés, en la que habla de que todo lo que va conformando nuestra personalidad", expresó el actor.
Y añadió: "Lo importante es educar y aleccionar a los chicos, no tener una cuestión oscura, impenetrable. El cuerpo es algo prohibido, un tabú, no se puede tocar, todo es pecado. Y entonces uno queda envuelto en un mar de dudas cuando podría tener las respuestas antes, y cuando llega el momento no deseado, con un abusador, saber dónde está parado, qué está bien y qué está mal, y cómo reaccionar".
Al ser consultado si había hablado sobre el tema cuando ocurrieron los hechos, Romano confesó no acordarse. "Yo era chiquito. Me fue a buscar al colegio. Salí con un amiguito que se llamaba Marcelo; miré y estaba en la vereda de enfrente. Me saludó con una inclinación de cabeza sutil y empecé a caminar y me empezó a seguir", recordó.
Asimismo, siguió relatando: "Volvió a aparecer y a seguirme. Caminaba a toda velocidad para escaparme, para que me perdiera de vista. Hasta que empiezo a transpirar, agitarme, asustarme, me doy vuelta y veo que viene a 20 o 30 metros con una sonrisa macabra".
Finalmente, se encontró con efectivos policiales a quienes les pidió ayuda entre lágrimas. "La policía lo agarra de cuatro zancos, lo dieron vuelta, le doblaron un brazo y les digo: ‘No era él, perdón, me equivoqué', en el susto señalé a otro", concluyó.