El conflicto en Acerías Berisso que data desde el año pasado sumó en las últimas horas un nuevo capítulo. Ante la falta de respuestas concretas sobre el cierre de la planta y la falta de pago de salarios, los trabajadores se movilizaron a La Plata para escrachar a uno de los dueños
La protesta tuvo lugar en la casa de Nicolás Dudiuk, uno de los dueños de la firma, en la localidad platense de Villa Elisa y se convirtió en el segundo escrache impulsado por los operarios.
“Ya que las respuestas no llegan, las fuimos a buscar. La incertidumbre no nos paraliza. En Acerías Berisso seguimos firmes, unidos y organizados. La dignidad del trabajador no se negocia”, expresó uno de los trabajadores afectados.
El antecedente más cercano ocurrió a fines de noviembre, cuando los empleados se movilizaron frente al domicilio de otro de los empresarios, donde realizaron pintadas y colgaron pasacalles para visibilizar la situación que atraviesan.
El largo conflicto de Acerías Berisso
El conflicto tiene un largo recorrido. En abril, los trabajadores denunciaron atrasos en el pago de los sueldos y, en septiembre, la empresa comunicó un recorte de diez puestos laborales. Finalmente, el 6 de octubre, al llegar a la planta ubicada en 128 entre 4 y 5, los operarios encontraron las puertas cerradas.
Tras ese episodio, el personal decidió ocupar el predio para evitar el retiro de maquinaria. Luego, el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó la conciliación obligatoria, se levantó la toma y los propietarios anunciaron su intención de presentarse en quiebra. Desde entonces, los trabajadores aseguran llevar más de cuatro meses sin percibir sus salarios.
En este contexto, los operarios reclaman la intervención del Estado para avanzar en la conformación de una cooperativa de trabajo que permita reactivar la producción.
Mientras tanto, son acompañados por representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y subsisten a base de distintas iniciativas solidarias, como rifas y ventas de pollos, organizadas para generar ingresos.