Pasaron las elecciones legislativas y el intendente de Magdalena, Lisandro Hourcade, habló con El Editor Platense y analizó el resultado de los comicios y también reflexionó sobre el rol del radicalismo en el actual escenario político, que quedó primero en su distrito.
—¿Cómo vivió esta elección en comparación con las anteriores?
Bueno, en primer lugar, una elección bastante distinta a todas las que hemos vivido hasta ahora, sobre todo los intendentes radicales que hasta hace un tiempo atrás teníamos un paracaídas que nos empujaba para arriba y este año tuvimos que solamente ir para adelante con una gestión local. Yo pensé que no se iba a nacionalizar y se nacionalizó. La gente puso el foco no en las gestiones locales, sino directamente en los kirchneristas o mileístas, de un lado o del otro. Los espacios del medio la gente los dejó pasar porque entendía que en esta elección no era un cambio de gestión, sino que era o ganaba la provincia el kirchnerismo, o ganaba Milei.
—¿Qué impacto tuvo esa polarización en Magdalena?
Eso hizo que lo que nosotros pensábamos que iba a interpelar una gestión, terminó dando apoyo a un sector u otro. Y lo digo con total convencimiento porque la gestión que tenemos en Magdalena, que es excelente, ganó, pero por una diferencia menor. En cambio, en algunas gestiones locales de vecinos nuestros donde ganó el kirchnerismo, el sistema de salud no funciona, no hay obra pública, está todo detonado, y aun así el apoyo fue no al intendente o a la gestión del intendente sino al kirchnerismo o, en este momento, a Fuerza Patria.
—¿Cómo evaluaron el resultado después de la elección?
La verdad que nos sentimos recontra contentos después de que pasó un día. Al ver cómo un municipio como Tandil —que es todo lo que está bien: tiene producción, turismo, cultura, salud— salió tercero, uno lo valora mucho más. Y Tandil tiene un intendente de muchísimos años. Así que contentos de ser el único municipio de la tercera que le ganó al kirchnerismo. Y uno de los pocos municipios que sobran en una mano, un puñado de intendentes que lograron vencer sin ser acompañados ni por La Libertad Avanza ni por Fuerza Patria. Haber resistido el aluvión en la tercera nos pone en un lugar de preponderancia y de privilegio frente a otros municipios, al radicalismo o a las fuerzas no kirchneristas de la tercera sección electoral.
—¿Qué análisis hace del desempeño de “Somos Buenos Aires”?
Después hay que hacer un análisis de Somos Buenos Aires en distintos lugares. Una cosa es la primera o la tercera sección, donde los aparatos de La Libertad Avanza y el kirchnerismo son muy fuertes y se vio mucho más la polarización. Otra cosa es el interior, en las otras secciones electorales, donde en algunos lugares logramos estar muy cerca de las fuerzas que ganaron, y en casi todas estuvimos arriba de los dos dígitos. Eso fue distinto a lo que pasó en la primera y la tercera, donde en algunas ni siquiera llegamos al piso para meter un diputado.
—¿Qué desafíos tiene por delante el radicalismo en este contexto?
Creo que esto nos replantea qué tiene que hacer el radicalismo a nivel provincial y nacional hacia adelante. Cómo conformar una opción viable y visible para el electorado, pero entendiendo el contexto. Hoy las fuerzas políticas están polarizadas y nosotros estamos en un lugar distinto a esas dos. Si eso nos hace perder elecciones, bueno, tendremos que perder elecciones. Como dijo Raúl Alfonsín, no vamos a ir a una fuerza política solamente para garantizar una elección temporal. La política no es una carrera de velocidad, es una carrera de resistencia. Y si no es este tiempo, será el próximo. El radicalismo tiene que trabajar para eso.
—¿Con qué realidad social se encontró después de la elección?
El lunes, cuando llegué al despacho, me vino a ver un vecino que es portero, auxiliar de educación. Gana 650 mil pesos, paga 200 mil de luz, tiene un crédito de 180 mil pesos sacado del Banco Provincia con una tasa del 120%, y más de la mitad del sueldo se le va en eso. Tiene su casa, pero además tiene que comer, y sacó un crédito para comprar ropa porque no puede ahorrar. Esa es la batalla que se está dando y de la que nadie se hace cargo.
—¿Quién debería hacerse cargo de esa situación?
No se hace cargo el Estado Provincial de los sueldos de docentes, policías, penitenciarios o empleados del Estado, que hoy ganan lo mismo que un municipal, cuando históricamente estuvieron por encima. Y el Estado Nacional ha atentado contra el bolsillo del trabajador con el aumento de los servicios como la luz, el agua y el gas. ¿Quién se tiene que hacer cargo de todo eso? Los municipios, los intendentes. Y si no lo hacemos, la factura se la pasan a los intendentes, no a la Nación ni a la Provincia. Porque unos dicen que estamos así por el kirchnerismo y el kirchnerismo dice que estamos así por La Libertad Avanza. Ninguno de los dos gobiernos hace autocrítica. Y nosotros, los intendentes, tratamos de responder todos los días a los vecinos que vienen a pedir soluciones para problemas que se generan a nivel provincial y nacional.