La semana en Francia estuvo llena de disturbios debido a las fuertes manifestaciones que surgieron después de que, la noche del martes, la policía abatiera a tiros a un joven de 17 años de ascendencia argelina y marroquí.
Bajo ese contexto, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos hizo un llamado para que la nación europea reconozca y trate de solventar sus problemas de racismo en los agentes de seguridad.
La portavoz del organismo, Ravina Shamdasani, se mostró fuertemente preocupada por el fallecimiento de Nahel, cuyo asesinato se dio cuando se dirigía a una parada en Nanterre.