Desde hace semanas, Uruguay es víctima de una sequía histórica. Tras decretar la emergencia hídrica semanas atrás, según el diario El País, el gobierno de Luis Lacalle Pou estima que la ciudad de Montevideo se quedará sin agua potable en 10 días. Una vez pasado ese período el abastecimiento se deberá hacer desde una fuente con mayores niveles de salinidad que no se podrá beber.
La principal reserva de agua dulce se encuentra en el Paso Severino y cuenta con una capacidad de 70 millones de metros cúbicos. No obstante, actualmente tiene disponible un 1,7%. A este ritmo, es probable que ocurra lo mismo que con el embalse de Canelón Grande que quedó seco a pesar de aguantar 10 millones de metros cúbicos.
De esta manera, a lo sumo que cambie radicalmente el pronóstico y llueva en los próximos días, el agua que salga de las canillas no será potable. Cabe destacar que la mayor parte de los ciudadanos uruguayos destina el recurso brindado por la empresa estatal OSE a lavarse o bañarse y solo el 5% lo utiliza para beber. El gobierno, ante este panorama, está entregando agua embotellada gratis a casi un tercio de los afectados.
Mientras tanto, las autoridades se encuentran analizando la posibilidad de construir una nueva planta potabilizadora con una toma de agua del Río de la Plata, idea propuesta al inicio de gestión de Lacalle Pou. No obstante, el mandatario aclaró que “el proyecto demorará dos años y por el momento no hay un genio que frote la lámpara”.