Las elecciones
del domingo, que dieron a Javier Milei como el principal ganador, dejaron al
peronismo en una situación delicada en la carrera hacia las generales de octubre.
La actualidad del oficialismo es crítica en todo el país y el único que pudo
festejar ayer fue el gobernador, Axel Kicillof, que fue el más votado en la
provincia de Buenos Aires.
Con la gestión realizada en el Ejecutivo bonaerense como su principal eje de
campaña, Kicillof logró afianzarse en el territorio y eso se vio reflejado ayer
en las urnas. El mandatario obtuvo el 36,41% de los votos, frente al 32,92% que
cosechó Juntos por el Cambio, en la interna entre Santilli y Grindetti.
En ese sentido, a la hora de los discursos, fue el dirigente provincial el
único que puedo hablar desde el lugar de ganador, mientras a su lado se
encontraban Sergio Massa, Juan Grabois y Leandro Santoro como los principales
derrotados.
Los rostros con una expresión de sorpresa y desgano fue generalizada en el
escenario de Unión por la Patria, y eso fue una radiografía de como se
encuentra dicho espacio en la actualidad.
Kicillof, quien en un momento sonaba como posible candidato a presidente,
deberá ahora sostener lo que queda del partido al que representa y tendrá la
difícil tarea de contagiar al resto de sus compañeros con las fortalezas que lo
llevaron a obtener un buen resultado en las primarias.
“La campaña es la gestión”, supo decir y plasmar el mandatario bonaerense, una
frase que si se traslada a nivel nacional sería contraproducente. Sin embargo,
más allá de eso, quedan más de dos meses para la contienda electoral de
octubre, y ahora sólo queda barajar y dar de nuevo.