Mientras la Justicia todavía investiga el escándalo del fentanilo contaminado, que ya dejó un centenar de muertos y que se descubrió en el Hospital Italiano de La Plata tras años de falta de controles estatales, otra trama irregular sacudió a la provincia de Buenos Aires. Esta vez, la Policía desbarató una red de atención médica trucha que funcionaba con ambulancias privadas, falsos profesionales y sellos prestados que atendían en la Región. La red tenía sede no solo en la ciudad, sino también en Magdalena y Guernica.
Fue tras una denuncia de la familia de una paciente de este servicio de salud lo que derivó en una investigación que dejó al descubierto una organización sanitaria clandestina que aseguraba tener todo en regla. La mujer murió a causa de un mal diagnóstico y puso al descubierto que, lo que en apariencia era un servicio privado de emergencias, con ambulancias que llegaban rápido al domicilio, en realidad escondía un sistema de falsos profesionales, sellos prestados y certificados apócrifos.
La denuncia recayó en el fuero de la Ciudad de Buenos Aires, y la Justicia porteña inició la investigación con la apertura de un expediente. Así, el 5 de agosto se realizaron tres allanamientos simultáneos: uno en Avenida Eva Perón 467, Guernica; otro en calle 74 N° 111, entre 117 y 118, Villa Elvira, La Plata; y el tercero en Avenida San Martín 1153, Magdalena. En esos lugares, efectivos de la División Investigaciones Especiales y del Cuerpo de Investigaciones Judiciales secuestraron computadoras, documentación, certificados sospechosos, talonarios y varios sellos de médicos.
¿Cómo operaba la red de medicina ilegal en La Plata?
La maniobra era siempre la misma, según detalló la Justicia. Se trata de personas sin estudios de medicina acudían a domicilios particulares, atendían a pacientes y respaldaban su accionar con sellos de facultativos habilitados. Así lograban dar una fachada de legalidad a un servicio que, en los hechos, funcionaba al margen de las normas y con graves riesgos para la salud de quienes lo contrataban.
En el expediente quedó imputado el médico venezolano domiciliado en Magdalena, acusado de haber prestado su sello profesional para que terceros lo usaran en la atención. También fueron identificadas una mujer de Guernica y otra de Berisso, quienes cumplían funciones de coordinación en el servicio de ambulancias. Todos enfrentan cargos por abandono de persona, ejercicio ilegal de la medicina, estafa y usurpación de títulos.
El caso quedó en manos de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 25, con autorización del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 2. Según la investigación, el diagnóstico errado que recibió la paciente y la posterior falta de asistencia derivaron directamente en su fallecimiento, lo que abrió la puerta a imputaciones más graves contra los responsables.
La trama salió a la luz en un momento de gran tensión para el sistema de salud. El escándalo por el fentanilo contaminado, que ya dejó más de 100 muertos y expuso la falta de controles estatales sobre laboratorios y medicamentos, funciona como telón de fondo de este nuevo hallazgo de otra red que operaba en silencio, sin regulaciones ni fiscalización, poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
Los investigadores ahora buscan establecer el verdadero alcance de la organización, es decir, cuántos pacientes fueron atendidos, cuántos certificados emitidos y si hubo más episodios de mala praxis que no llegaron a denunciarse.