Patricia Bullrich volvió a generar un temblor en el siempre movedizo suelo de la política argentina, con la negativa a apoyar al presidente en el retiro de un pliego judicial del Senado. Con esta movida, la ex ministra de Seguridad se despega del Gobierno, del que -aclara- es socia y no súbdita. Será candidata en 2027.
Después de avisarle personalmente a Javier Milei que no iba a acompañar su decisión de retirar el pliego de María Verónica Michelli como futura jueza del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 3 de La Plata, Bullrich hizo pública su decisión a través de un tuit y desató el terremoto. Según contó ella misma en Radio Mitre, también le presentó su renuncia al presidente como jefa del bloque libertario en la Cámara Alta. Milei no se la aceptó.
En la cúpula libertaria minimizaron el episodio y bajaron la orden de no confrontar con la siempre rebelde Bullrich, según contó el periodista acreditado en Casa Rosada, Pablo Lapuente. La movida de Patricia se da mientras no para de crecer entre el electorado oficialista, a la vez que el Gobierno atraviesa el peor momento de su gestión, con una economía cuyos éxitos todavía no se estaría viendo en la calle y casos de corrupción.
La presión de la senadora sobre Manuel Adorni en medio del escándalo patrimonial del ex vocero fue apenas un anticipo.
Patricia Bullrich será candidata, a algo
Patricia Bullrich no sólo es un activo electoral por sí mismo, sino que además cuenta con el visto bueno del Círculo Rojo criollo, cada vez más decepcionado de la experiencia liberal libertaria. En el horizonte, asoman tres opciones, cada una con mayor o menor peso de acuerdo a la coyuntura.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) sería, en términos futbolísticos, un penal pateado fuerte y al medio. En la capital del país, Patricia tiene su principal base electoral y cada tanto se encarga de recordárselo a Jorge Macri, alcalde porteño. Sin embargo, para Bullrich, la Ciudad empieza a parecer chica.
El primo del Jefe de Gobierno, Mauricio, tuvo su desencuentro con la siempre funcionaria desde que Macri se la presentó a Milei y ella lo soltó para correr a los brazos libertarios. A pesar de los rencores, los últimos dos presidentes del PRO volvieron a abrazarse en abril de este año durante la cena de la Fundación Libertad. Días atrás, el ingeniero amenazó con "volver a cantar", pero lo cierto es que su imagen está por el piso desde que dejó el Gobierno en 2019.
Con escasas posibilidades de una candidatura del propio Mauricio Macri, no sería de extrañar que aquel abrazo en el complejo Goldencenter haya sido el punto de partida del lanzamiento de Pato como reemplazante de Milei.
Más desinflada aparece la versión sobre una eventual candidatura a vice, detrás del líder libertario. Karina Milei ya tomó nota de la experiencia Villarruel y este nuevo desplante de Bullrich prácticamente le cierra las puertas de la presidencia del Senado tras una eventual reelección del presidente.
Las convicciones y las ambiciones
Harto repetido es que la carrera política de Patricia Bullrich ha tenido un arco narrativo digno de un personaje de Juego de Tronos, la icónica serie de HBO basada en la saga de George R.R. Martin, Canción de Hielo y Fuego.
Un repaso rápido por el CV de la senadora muestra filiaciones al peronismo revolucionario de los setenta, al menemismo, a la Alianza, y al macrismo, antes de fichar con La Libertad Avanza. "Mi compromiso con este proyecto es total", anticipó Bullrich en su posteo, en una frase cuyo principal factor es el tiempo presente.
Renglón seguido, la senadora recordó que, además, tiene un compromiso todavía mucho más fuerte "con los principios que sostuve toda mi vida". La declaración final fue, quizá, el aviso más claro hacia el Gobierno de los hermanos Milei.