“Quiero ser varón”, fueron las palabras que Julia Álvarez Dachdje le escuchó decir a su hijo, quien en ese entonces tenía 9 años. Repleta de dudas, la autora platense acompañó al menor en su transición de género, lo que significó un camino marcado por el aprendizaje, desde lo emocional hasta lo burocrático. Su experiencia dio lugar a “Decime Julián”, un libro que nació con la idea de ayudar a padres en la misma situación.
“El proceso de escritura fue largo, tres años por lo menos, dos escribiendo sola y el último reescribiendo y corrigiendo con Sergio Guerrieri. En ese tiempo reviví todo lo que había sentido ese martes, cuando Julián me confesó lo que le estaba pasando”, contó a El Editor Platense la escritora de La Plata.
Y añadió: “Si bien recordar esos momentos podría haber sido angustiante, lejos de conmoverme, tomé distancia del texto y lo trabajé como cualquier otro. Por supuesto que hubo que tomar decisiones literarias vinculadas a ‘lo real’ de la novela y ficcionarla me alejó de la historia como protagonista”.
A pesar de todo el proceso, la autora confesó que “hoy en día, con el libro en la mano, a veces no puedo terminar la frase porque me inundo en llanto, me emociono, me conmuevo y siento nostalgia, todo junto”.
Según sus palabras, “Decime Julián” fue pensado para otras madres y padres que pudieran estar pasando por una situación similar. “Después comprendí que no solo era para ellas y ellos, sino para todas las personas. Sentí que podía contribuir a sensibilizar a las personas en cuestiones de género, tanto para adultos como adolescentes”.
Sobre la repercusión del libro, la propia autora se sorprendió. "Está por agotarse a menos de dos meses de salir a la calle. Si me preguntas el motivo, creo que es un tema del que hay poco escrito desde el seno familiar, en donde el lector pueda empatizar y conmoverse. Por otra parte, fluye, es fácil de leer", intentó explicar.
"Los comentarios que recibo de los lectores son más de lo que esperaba, generan un cambio real en la manera en la que las personas perciben a alguien transgénero, se conmueven, lloran, empatizan tanto conmigo (madre), como con Julián y eso es maravilloso porque seguramente ese cambio haga que modifiquen sus conductas", señaló, y añadió: "Hoy apuesto a que pueda seguir generándose esa transformación en las personas, quiero llegar a más lugares".
Con respecto a la importancia de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), Julia recordó que su hijo reconoció lo que le estaba pasando cuando en una clase leyeron un cuento acerca de un niño trans. “Gracias a eso, mi hijo no solo le puso nombre a lo que venía sintiendo, sino que descubrió sus derechos”, completó. Y concluyó: “Estamos hablando de información y de libertad de ser y elegir”.