“El Pozo” trata sobre la vida de un viudo que vive en una casa rural en una localidad del interior del país junto a sus dos hijos en la década de los 90. La llegada de una novia y un oscuro vecino obligará a esta familia a demostrar qué son capaces de hacer con tal de aparentar algo que no son.
La obra de Juan Cristóbal Mainer se estará presentando este viernes en el Teatro de la Facultad de Bellas Artes, en diagonal 78 y Plaza Rocha, a partir de las 19:00 horas con entrada libre y gratuita. Esta función, en conjunto con la Comisión de Memoria, Recuerdo y Compromiso de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, contará con un posterior debate con el objetivo de generar conciencia y reconstruir mediante el arte.
Si bien la trama no está situada en la última dictadura cívico militar, el trasfondo del argumento y todos los secretos que los personajes intentan ocultar si ocurrieron en esa época. “Estamos en una época donde políticamente los discursos narrativos y artísticos como este sirven para pensar, reflexionar y exigir un poco de conciencia social”, señaló Nahuel López, actor de “El Pozo”, en diálogo con El Editor Platense.
Según palabras del actor, “El Pozo” pone en tela de juicio una época y propone pensarla en el contexto actual movido por personajes “muy polémicos que traen el negacionismo de ese momento tan terrible”. A su vez, comentó: “Asusta volver a escuchar ese tipo de discursos diciendo que ciertas cosas no pasaron”.
El elenco está conformado por Enrique Cavalitto, Carolina Cremonte Bressán, Patricio Nievas, Edgardo Sancho y el propio López, bajo la dirección de Sara Mon, quien supo adaptar la obra de Mainer. En la sesión del 6 de diciembre de 2021, fue declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante de la Ciudad de La Plata.
Con respecto a la repercusión, López destacó: “Vemos que conmueve a los espectadores. Lo más hermoso que te pasar en el teatro es sentir al público muy vivo en la butaca y saber que no van a salir iguales de cómo entraron a la sala”. Asimismo, remarcó que la historia plantea una reflexión que invite a “hacernos cargo, ir buscando la verdad y principalmente la reconstrucción de una memoria que trata de ser olvidada por algunas personas”.
La obra fue el debut dramatúrgico de Juan Mainer, secuestrado junto a su familia en septiembre de 1976. Su testimonio como sobreviviente fue fundamental para juicios de lesa humanidad. Lamentablemente, falleció a los pocos meses de comenzar el proyecto y no logró ver la pieza en escena.
“Juan dejó el legado de poder preguntarnos y reflexionar sobre ese momento de la historia argentina. Un momento en el que él lo vivió en carne propia. Él escribe este texto con conocimiento de causa de lo vivido con una poética y con una narrativa que no es para nada vulgar y explícita. Borda la cuestión de una manera en la cual no cae en lugares comunes sino desde la cotidianidad de una familia”, aseguró López.