No habló con la prensa y se fue, luego de conversar con quienes eran sus jugadores y dirigentes, por la puerta de atrás. Chirola Romero llegó a dirigir 37 partidos, en una situación crítica de Gimnasia y quizás sin conocer que este panorama podría darse. Pero llegó, y sin dudas fue un gran golpe para él como para los hinchas. Romero es Gimnasia, pero también el Lobo tenía que soltar.
Fueron 37 encuentros, su primera vez con tanta responsabilidad, y no pudo estabilizarse nunca, pese a que hilvanó dos triunfos seguidos (Lanús y Arsenal). Solo en 10 partidos no recibió goles, y en 18 no marcó. Sus mejores presentaciones fueron ante Estudiantes, Racing, Argentinos y aquella victoria ante Independiente Santa Fe por Sudamericana.
Quizás (y seguramente) lo haya condenado la realidad económica y deportiva, en donde el club no podía incorporar, tenía que vender y la falta de experiencia para una responsabilidad mayúscula lo superó. Como también a los dirigentes, que le soltaron la mano cuando había que apretársela antes y que tenga una salida decorosa.
Chirola puso el corazón sobre todo y quedó claro. Y donde los resultados lamentablemente mandan, ya que armar proyectos parece difícil, la terminó pagando. Pudo haber sido un poco más sensato y cerrar tras la Liga Profesional, pero el corazón tiene eso que a veces va más allá de la razón.
Para este lunes, el coordinador de fútbol profesional, entre Gabriel Perrone, o Ricardo Kuzemka, que hoy está en Sexta División y ya fue interino, o Lucas Lobos, actual entrenador de la Reserva, se harán cargo del primer equipo a poco de lo que será la confirmación del nuevo entrenador.