El empate entre Estudiantes y Flamengo en UNO no terminó con el pitazo final del árbitro. Del otro lado de la frontera, el partido siguió jugándose en declaraciones, redes sociales y portales brasileños, donde el foco se corrió rápidamente del juego al arbitraje. La palabra que más se repitió fue “batalla”, acompañada por fuertes críticas al estilo del equipo del Cacique Medina y a la permisividad del juez.
El que levantó la voz con más fuerza fue el director deportivo del Flamengo, Jorge Boto: “Tenemos varios jugadores cubiertos de moretones; parecen haber salido de una guerra”, disparó, visiblemente molesto. En la misma línea, cuestionó el criterio arbitral y dejó una frase que resonó en Brasil: “No sé por qué, pero en Argentina los árbitros dirigen de forma diferente”. Además, aseguró que hubo al menos dos jugadas de expulsión que no fueron sancionadas y apuntó directamente a una infracción sobre Bruno Henrique y otra sobre Emerson Royal.
Las polémicas: rojas, reclamos y el análisis arbitral en Brasil
En ese contexto, una de las acciones que más revuelo generó fue la fuerte falta de Tomás Palacios sobre Bruno Henrique, que para gran parte del mundo Flamengo merecía tarjeta roja por doble amarilla. También circuló el reclamo por un supuesto penal no cobrado, aunque con menor consenso. Las imágenes se viralizaron rápidamente y alimentaron la sensación de injusticia que predominó en el análisis brasileño.
En esa misma línea, voces calificadas en Brasil también se sumaron al debate. El ex árbitro y analista de TV Globo, Paulo César de Oliveira, aseguró que tanto Palacios como Facundo Farías debieron haber sido expulsados por sus infracciones. Sin embargo, el propio especialista coincidió con el fallo arbitral en una jugada clave: no hubo penal sobre Emerson Royal, uno de los principales reclamos del Flamengo.
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Las polemicas de la noche y las jugadas que más se quejaron los simpatizantes del Flamengo
El clima caliente también se trasladó al campo y al post partido. Danilo fue uno de los más ofuscados: no solo protestó en el momento de la infracción, sino que luego evitó saludar a Palacios y lo dejó con la mano en el aire. Más tarde, en zona mixta, el defensor marcó postura: “Hay actitudes que superan el límite”.
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Más allá del arbitraje: el partido que incomodó a Flamengo
Ahora bien, quedarse únicamente con la polémica es mirar el partido a medias. Porque más allá de las jugadas discutidas —y aun aceptando que la de Palacios pudo haber sido doble amarilla—, el desarrollo contó otra historia. Estudiantes fue protagonista durante largos pasajes, especialmente en el segundo tiempo, donde logró imponer condiciones, ritmo y carácter frente a un rival que llegaba en estado de gracia.
El equipo argentino hizo exactamente el partido que necesitaba: friccionado, intenso, incómodo. Sacó a Flamengo de su zona de confort, le cortó los circuitos y lo obligó a jugar lejos de su mejor versión. Ese Flamengo que venía de siete victorias consecutivas, con 19 goles a favor, nunca pudo soltarse en La Plata. Y cuando tuvo la chance de golpear, apareció Fernando Muslera para sostener al Pincha.
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Tiago Palacios se lució nuevamente en la Copa Libertadores
Marina Espeche
Ahí está el punto central que en Brasil parece quedar en segundo plano. No se trata solo de decisiones arbitrales o de jugadas puntuales, sino de un contexto que Estudiantes supo construir y sostener. Cuando el partido se juega al límite, cuando hay roce y tensión constante, el campeón de América también sufre.
En Brasil hablan de robo y de batalla campal. En La Plata se jugó otra cosa: un partido donde Flamengo nunca pudo ser Flamengo.