Gimnasia está jugando finales, batallas. Pelea por no descender, en un torneo que semana a semana lo vuelve a poner encima del ring, sea en El Bosque como de visitante. Y encima, casi todos los rivales pelean por lo mismo: el cinturón de la madre de las luchas, la de no perder la categoría.
En la tribuna no solo hubo alegría por la victoria y escapar, momentáneamente, de la zona baja. No solo porque triunfo a pocos días de lo que será el clásico y con lo que significa para esta mitad de La Plata. Sino que se repuso de un fuerte golpe, que quizás pudo ser de nocaut pero no. Ese gol ante la humanidad de Durso terminó dejando grogui al mismísimo Canalla.
Con el espíritu de Julio Mocoroa, aquel boxeador tripero que fue ídolo nacional, el Lobo se repone rápido de los golpes, como con Vélez, y da pelea. A veces le cuesta pararse, pero sin dudas llegará hasta el final confiando en los puntos en las tarjetas.