Albatros juega en la Segunda División, lo que sería la quinta categoría del rugby metropolitano: está quinto, y eso es bueno para un plantel plagado de juveniles. Le quedará recibir a Los Cedros y visitar a La Salle, previo a jugar los playoffs. De seguir así, enfrentará a Virreyes con el objetivo del segundo ascenso a Primera C.
Augusto Santín Blanes y Valentino Burgos estuvieron en la redacción de El Editor Platense para analizar el presente del equipo, cómo también detalles de un plantel juvenil que está creciendo a grandes pasos. Y en el caso de Santín Blanes, es sinónimo del club: por su abuelo, fundador del club, padre y tío, excelsos jugadores y capitanes.
“El equipo está muy unido, donde es fácil tomar decisiones. Teníamos al principio la idea de llegar a playoffs, y una vez que estábamos cerca ya pensamos en ascender. Nos tocaría un partido difícil, todo de visitante, pero hay que dejar todo, y también es mucho trabajo con la psicóloga deportiva para un plantel de 22 años de promedio de edad”, comentó el apertura de 19 años.
Profesionales del corazón
Jugadores con camiseta tatuada, así son los rugbiers siendo un deporte amateur del primer al último escalón. Y con avances que le dan otro aire a la ovalada, el factor de la psicóloga es clave. “Está para lo que pasa adentro, para no bajonearse cuando no salen las cosas, cómo manejar el estrés: focalizar más en lo positivo y sacar lo negativo”, contó.
A la par, y siendo jóvenes, juegan y estudian. “El estudio y el rugby son nuestras prioridades, además de entrenar bien, comer bien y dormir bien”, sostienen en el equipo. “Si un día no voy a entrenar, fallo a mis compañeros. Me da seguridad hacer todo bien, entro con otro semblante a la cancha”, manifestó Santín Blanes.
El estudiante de Medicina, deseoso de ser cirujano como el legado familiar, comentó que ese click para tomar noción de la importancia de jugar “como profesional” lo “ves cuando hay compromiso general, que no querés ser menos, ni defraudar, y que notás que el de al lado deja todo”. Factor clave para un deporte donde solo se juega por apoyar la pelota bajo la H.
¿Y presión por su familia? “Nunca es presión por el apellido, sí por exigencia propia. Por ser tal no te tratan mejor o peor. Tengo que cumplir, estar a la altura, y más en mi posición de 10”, aseveró, con una mentalidad clara y fuerte.
“El club está cada vez más lindo”
Con sede en Hernández, Santín Blanes se mostró “más que agradecido de estar en el club”. “Está cada vez más lindo, todo el día tiene actividad, hay mucha gente laburando por amor al club. Da mucha contención al barrio, y están agradecidos por encaminarlos o sacarlos. Hay sentido de pertenencia”, detalló el apertura, en una institución que años atrás sufrió un grave incendio.
“Acá somos muy inclusivos, si venís, siempre vas a dar una mano; siempre falta uno y no nos podemos dar el lujo de decir 'vos no'”, mantuvo, para uno de los clubes más humildes de la región, donde también está La Plata, San Luis, Los Tilos y Universitario, más Berisso y Ensenada.
“El rugby es un deporte de valores únicos, hermosos, de pertenencia, familia; es más social me parece la violencia. Es por las personas y por eso hay trabajo importante para pregonar los valores y proteger también fuera, porque sé que tiene mala fama el rugby”, planteó.
La Plata, “emblema del rugby”
Con mucha carrera por delante, Santín Blanes sostuvo que ve “bien a los Pumas” y que es “un montón” que estén en semifinales. Sobre todo, “está buenísimo que estén Creevy y Cinti, es un indicativo que desde acá se puede”.
Para él, "es sorprendente que en una ciudad, que no es la más grande del mundo, haya tantos clubes en poco lugar, y con buenos resultados; La Plata es un emblema del rugby”. Y cerró, refiriéndose al amor por su club: "Soy fan del rugby, amo al club, juego por la camiseta, me inspira día a día para dejar el cien por ciento. Si Albatros no está más, no jugaría más al rugby, o si jugaría en otros lados no daría lo mismo que acá".
Fotos: Zoe Arruda.