Después de más de tres meses, casi 100 días, Ignacio Miramón volvió a disputar un partido con el Lille: el entrenador Paulo Fonseca lo convocó para un particular e histórico partido de la Copa de Francia, y desde el banco de suplentes logró sumar 23 minutos. Y fue más que importante luego de 14 partidos de no ser parte (10 mirando desde afuera). La particularidad también estuvo en el rival.
La Coupe de France es la única que se disputa en cuatro continentes, al ser considerado Ultramar y otras regiones periféricas como francesas en su mapa político: Nueva Caledonia y Polinesia francesa (Oceanía), la Islas Reunión y Mayotte (África), y Guyana Francesa, Guadalupe, Martinica, San Martín, San Bartolomé, San Pedro y Miquelón (América).
Y en la primera ronda, los 64 avos de final, el Lille enfrentó a un club de Martinica, de nuestro caribe, y que tuvo que recorrer casi 7000 kilómetros para poder jugar el partido en la ciudad francesa (costos pagados por la Federación). Con una grandísima diferencia de nivel futbolístico, presupuesto y más, el encuentro dejó un resultado histórico: victoria 12-0 ante Golden Lion. Fue la segunda mayor paliza en toda la historia de la Coupe de France, sólo por detrás del Paris FC 14-0 Cayenne (2021). Miramón fue clave para el último gol, con una jugada que terminó en pase de Ismaily a Messoussa.
Al final, los ganadores le hicieron pasillo a quienes perdieron pero vivieron una experiencia única: ellos son los últimos campeones de Martinica y de los clubes más importantes de dicho país. Para Miramón, por su parte, fue apenas el cuarto partido en Lille, en donde nunca completó los 90: 40' en su debut, saliendo en el primer tiempo, luego 60 segundos casi un mes después, 25' por Conference League y estos ante un rival en el que pudo haber jugado de titular para ganar confianza, pero ni en eso el entrenador cuida al volante.