Desde hace varios días y con lo que significa un Tigre - Chacarita, el partido de Copa Argentina tomaba calor y terminó de la peor manera: una agresión desde la platea azulgrana hacia un jugador del Funebrero decretó la suspensión del encuentro. Con Agustín Cardozo y Brahian Alemán como protagonistas y un desentendido Pipo Gorosito, la tarde en Sarandí dejó un mal recuerdo entre los exjugadores de Gimnasia.
Siendo un partido picante, empezó con problemas por la ubicación de los suplentes: los de Tigre tenían a los de Chacarita cerca y viceversa, en la zona de plateas. Según Ariel Penel, el árbitro, informó cuando llegó al estadio que "no tenían que estar así". Y a los 10 minutos de juego, una dura infracción de Cardozo terminó en amarilla. "Me dijo que me iba a echar, que en cualquier momento me iba a expulsar", contó el capitán de Tigre sobre cómo lo trató Penel.
Y para el segundo tiempo, a solo 60 segundos de lo que había sido el gol de Alemán, una jugada que no parecía falta y en donde simplemente estaba Cardozo terminó en segunda amarilla para el mediocampista y expulsión. Enojado, Cardozo fue a recriminarle que no había tocado al rival pero no había vuelta atrás. Y de manera injustificada, plateístas de Tigre empezaron a arrojar botellas al campo de juego para agredir a los rivales. A tal punto que una impactó en el ojo derecho de Brandán, el 11 del Funebrero.