Un amor sin igual, el de la familia Caporali – Casamiquela con Gimnasia. Tanto, que para miles de personas son sinónimos. Construyeron las Lobas, llenaron vitrinas, acapararon la atención de un público solo futbolero a que atienda también al vóley. Hicieron de Gimnasia uno de los grandes del país. Y hoy se celebra un año más del natalicio de Alicia Caporali de Casamiquela: 89 años.
Para que se den una idea desde cuándo hay vínculo deportivo, más allá de que sean hinchas del club. Casamiquela arrancó al frente del equipo en 1969 (con un paréntesis desde el 75 al 86), volvió y festejó tres veces como entrenadora de la Liga. Ciudadana ilustre, reconocida en el mundo, y su hija siguió su camino, al frente de la cuarta corona en 2017. Si en La Plata el vóley femenino se ha sostenido década tras década y los clubes han buscado seguir mejorando, en parte es por el trabajo de esta mujer, su familia y los profesionales como también jugadoras que acompañaron.
Logró todo: desde levantar copas y copas hasta ser considerada ciudadana ilustre. Reconocida por la Federación Internacional, Sudamericana y Metropolitana. Admirada por las grandes y hasta por las más chiquitas, pese a que en 2016 dejó de dirigir. Y con dos pérdidas que golpearon en lo más profundo del corazón, tanto la de su marido, Rodolfo (en 2015, a los 85), y su hijo Hernán (58), en junio pasado, mantiene el espíritu que la ha caracterizado, junto a su hija Paula, y la llevó a ganarse el respeto de todo el mundo.
Sí, Alicia Caporali de Casamiquela cuando está en una cancha de vóley se siente como Alicia en el país de las maravillas. La última vez que se la vio en el Poli fue aquella noche de Selección, en mayo con Argentina - Corea del Sur. “Es lindo disfrutar de este gimnasio, de tantos deportes, y por eso a mí me gusta venir; fue un gusto tremendo, tenía que encontrarme con mucha gente”, contaba aquella vez, en mano a mano con El Editor Platense.