“Nos comprometemos a que dentro de cinco años esta categoría (Primera B Nacional) va a ser como tiene que ser, con 22 equipos. También pensamos que la Superliga no puede tener la cantidad de equipos que hoy tiene, y va a ese camino. Tiene que tener 20 equipos, no hay torneo de élite con esta cantidad, es más, si hilamos fino, hasta tendría que tener 18”.
Esas palabras fueron pronunciadas por Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, en una entrevista realizada en el año 2019. Pasado exactamente el plazo que él mismo se puso, la Primera División se encamina a un torneo de 30 equipos, mientras que la Primera Nacional cuenta con 38.
La Asamblea celebrada en la tarde del jueves no solo oficializó la reelección del Chiqui al frente de la AFA, también suspendió, una vez más, los descensos en la Liga Profesional de Fútbol. Esto responde a la lógica de construcción de poder que implementó el mandamás del fútbol nacional de la pandemia a esta parte.
La temporada 2019/2020 comenzó con 24 equipos en Primera, con cuatro descensos y dos ascensos, lo que continuaría con la reducción de instituciones en la élite. Sin embargo, la interrupción del torneo (por fuerza mayor, claro está) cambió los planes, y poco a poco fue llevando a Tapia a hacer lo que él mismo cuestionó.
El terror a perder la categoría hizo que el sanjuanino agigante su figura contentando a los clubes que peor gestionan la parte futbolística con la anulación de los descensos. Así sostiene su poder gracias a la casta dirigencial que comprende que es más fácil continuar en la mediocridad antes que elevar la vara, todo respaldado por los éxitos de la Selección Argentina.
Dejando de lado lo que puedan decir los aplaudidores y los medios afines, gran parte de los espectadores colmó su paciencia, tras años de un fútbol argentino muy por debajo de lo que supo ser. Un torneo de 20 equipos hoy parece una utopía, y el producto cada vez está más desprestigiado.
Tapia, el principal impulsor de las SAD
Contrario al discurso oficial, los dirigentes que se autodenominan como defensores de las asociaciones cciviles sin fines de lucro serán los principales responsables cuando ocurra lo que parece inevitable: el desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas.
Mientras se combaten las SAD en la teoría, en la práctica la Asociación del Fútbol Argentino cuenta con una significativa cantidad de clubes gerenciados en la Primera División. Además, como si fuera poco, estos equipos sostenidos por aportes externos fueron llamativamente beneficiados por los arbitrajes en su camino a la élite.
Quienes apuntan constantemente contra Juan Sebastián Verón por su voluntad de blanquear algo que ya ocurre con los capitales privados, nunca se pronunciaron ante, por ejemplo, Deportivo Riestra. El Malevo tuvo un maratónico ascenso y cuenta con el abogado Victor Stinfale manejando las riendas de la institución.
Cristian Fabbiani sobre el streamer Spreen, flamante jugador de Deportivo Riestra, y su vínculo con Speed. Cristian Fabbiani sobre el streamer Spreen, flamante jugador de Deportivo Riestra, y su vínculo con Speed.
“Lo único que sé es que Iván vende latitas y a mí me paga la latita, entonces que venga. Nosotros no podemos perder ese enfoque. Vino antes que yo, con el plantel tenemos todo muy claro”.
Su oposición, lo mejor que tiene la AFA
De los denominados Cinco Grandes, tres de ellos se encuentran ordenados económica y deportivamente (Boca Juniors, River Plate y Racing Club). Sin embargo, frente a la espalda que le dan los títulos obtenidos con la Albiceleste, eligen alinearse a Tapia y no cuestionar el presente del fútbol local.
Quienes sí se plantan abiertamente son Javier Milei y Mauricio Macri, con Andrés Fassi como caballo de batalla. El Gobierno Nacional, con su obsesión por las SAD, busca tumbar al Chiqui a cualquier costo, y parte de la opinión pública se vuelca a su favor ante los desmanejos de Calle Viamonte.
Esta grieta plantea un escenario de dos extremos, y ninguno muestra un futuro esperanzador para el fútbol argentino. Mientras tanto, un Estudiantes que expresa una tercera posición, eligió por primera vez no asistir a la Asamblea, aunque lejos está de construir un espacio que dispute poder en la AFA.