Miércoles 10 de Junio de 202616:41HS
El Editor Mendoza
Testigos de lo extraordinario

Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final

Argentina ganó sí, pero las miradas se van con Messi. Al 10 le dieron minutos, la descoció, marcó un gol, rompió otro récord y le abrió paso a la nostalgia
Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final

Messi haciendo lo de siempre (Prensa AFA)

Testigos de lo extraordinario

Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final

Argentina ganó sí, pero las miradas se van con Messi. Al 10 le dieron minutos, la descoció, marcó un gol, rompió otro récord y le abrió paso a la nostalgia
Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final

Messi haciendo lo de siempre (Prensa AFA)

Testigos de lo extraordinario

Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final

Argentina ganó sí, pero las miradas se van con Messi. Al 10 le dieron minutos, la descoció, marcó un gol, rompió otro récord y le abrió paso a la nostalgia
Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final

Messi haciendo lo de siempre (Prensa AFA)

Messi: 20 minutos de alegría antes del principio y del final
Messi haciendo lo de siempre (Prensa AFA)

Más allá de que el Mundial 2026 genera una expectativa de por sí distinta al resto de las cosas, es cierto también que el paso del tiempo nos gatilla impiadosamente. Si antes parecía un pecado perderse algún partido de la Selección Argentina para muchos, hoy, la herejía pasa más por no darle valor a ese rato de paz en familia en casa después de darle batalla a una realidad que nos pasea como el propio Lionel Messi.

Con el relojeo como nuevo método de observación en tiempos de recortes y redes, el partido de la Selección pareció perder peso por el rival (Islandia fue la segunda prueba europea en casi cuatro años y la anterior había sido Estonia) pero hay algo que imanta al corazón con las pantallas.

La sensación es ambigua: no está por empezar el Mundial, está por terminar el paso de Messi por ellos. Ese hecho no solo nos pone de testigos de un cierre que se nos vino encima, sino que también forma parte de los capítulos finales de nuestra serie favorita. Tal como pasa con ellas, muchas veces no queremos mirar solamente para sentir que no se termina.

Negar y renegar sobre si será o no será el último Mundial del capitán me hace ir a ver que hizo Messi en ese rato que entró, en esos 20 minutos que lo encontraron a él haciendo explotar un estadio de algarabía y a mí acostando a mi nena en multiversos disímiles atravesados por otro tipo de felicidades.

pulga 2

Messi: veinte minutos de felicidad

Cantan los gallos de la madrugada. Miró X y veo que no solo entró, veo que hizo un gol, veo que fue de penal y ruego que no se lo hayan regalado. De repente, el noticiero desmonta cualquier especulación. El penal es penal sí, pero antes fue un movimiento de ballet, una pintura al óleo donde la pausa, la visión y la sutileza destacan alrededor de un tipo que pone mano a mano a un compañero, otra vez.

Messi es innegable, es inevitable como Thanos. Es la razón por la que millones de argentinos se replantearon a sus ídolos. Es inquebrantable en su tosudez y a la vez es un animal competitivo de 39 años y dos millones de batallas. Si le quitan esto a Messi le quitan un juguete a un chico. Pensar a Messi en la final con Colombia de la Copa América debería alcanzar pero nunca alcanza porque de estos tipos se quiere más y dan más.

Había que ver como estaba por que el parate por la fatiga muscular fue largo. El vuelto es cada vez más pesado y por eso no es extraño pensar en una formación sin él en determinados partidos. Messi es tan bueno en lo suyo que también es cambiar de aceptar eso, de aportar desde otro lado y Scaloni lo sabe.

pulga 3

El entrenador sabe lo que significa tener la verocidad emocional y la velocidad mental del tipo que mejor entedió el juego desde que este se inventó. Sabe que meter a Messi es sacarle tres jugadores al rival. Es su arma más visible pero también la secreta.

El tipo de los 117 goles en 199 partidos, el que buscará pasar los 13 en mundiales y es también el que rompe récords sin darse cuenta: ayer, con 38 años, 11 meses, 14 días y dos pasos antes de cambiar el penal por gol se transformó en el jugador más longevo en marcar con la celeste y blanca superando a Ángel Labruna.

Combinó por distintos sectores, jugó con De Paul para el tercero de Almada pero lejos de conformarse estuvo cerca de su doblete antes volver a robarse las miradas del mundo en la antesala de su sexto mundial. El que comienza y amenaza con querer terminar algo que nadie quiere que termine.

Mas contenido

https://eleditorplatense.com – Contacto: editorplatense@gmail.com – Email: editorplatense@gmail.com