Historia

Surgió de Gimnasia, sobrevivió a Mussolini y jugó dos finales del mundo

En el fútbol existen historias increíbles. Hoy conoceremos la del futbolista surgido de Gimnasia que jugó las primeras dos finales mundiales 
Por Fabricio Falco03 de junio de 2026 - 10:26

En un nuevo aniversario del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, en la previa del Mundial 2026, siempre es pertinente recordar las historias del mundo del fútbol que al día de la fecha serían irrisorias. Pero a su vez son dignas de un guión hollywoodense con el potencial de llenar salas de cines e incluso llevarse innumerables premios.

Es que como rezaba la canción de una de las más recordadas canciones de publicidades mundialistas de nuestro país, "eran otros tiempos, era otra la historia. No había medallas, solo hambre de gloria. Solo se jugaba por la camiseta..."

Aunque en el caso de Atilio Demaría, podría decirse que había muchas medallas en juego entre sus palmares. Una de ellas la copa del mundo, el viejo trofeo Jules Rimet. Lo paradójico de su caso es que jugó tan solo dos mundiales de los cuales en ambos fue finalista, pero defendiendo la camiseta de dos selecciones distintas.

Es que Atilio Demaría realizó divisiones formativas en Estudiantil Porteño, pero tuvo su debut profesional disputando el Mundial de Uruguay 1930 con apenas 21 años, un caso paradójico -pero también digno de la época y del fútbol de hace casi 100 años-, el volante terminó de formarse en Gimnasia e hizo su debut profesional en el mismo año jugando en la exitosa gira del Lobo por Europa y el resto del mundo habiendo sido ya subcampeón mundial.

Atilio Demaría se afianzó en el mediocampo de Gimnasia y se lució jugando con la azul y blanca en los amistosos disputados en Italia, ante el Inter, la Roma y el Napoli, hecho que cambiaría para siempre su carrera y su vida.

Atilio Demaría participó de la gira de Gimnasia por Europa en 1930

De Gimnasia al fútbol italiano y el "gloria o muerte" de Benito Mussolini

Apenas un año le alcanzó a Atilio Demaría para pasar de Gimnasia al Inter de Milán, venía de lucirse por una gira internacional, de ser subcampeón del mundo y tras llegar a uno de los gigante del fútbol italiano y el mundo despegó su carrera.

En el Inter formó parte de un equipo invencible junto a figuras como Giuseppe Meazza, Ceresoli Castellazzi. Obtuvo la Copa Italia en la temporada 1938/39 y el Scudetto en la siguiente, 1939/40. Con 295 partidos disputados con la casaca neroazzurra, es el segundo futbolista argentino en cantidad de encuentros, detrás de Javier Zanetti.

Para el Mundial de Italia 1934 fue convocado por el entrenador Vittorio Pozzo  a la "nazionale", es decir la selección italiana. En un mundial marcado profundamente por el aprovechamiento político que el dictador Benito Mussolini le dio a su régimen fascista y en donde los fallos arbitrales los favorecieron, Demaría brilló futbolísticamente y se logró consagrarse campeón del mundo.

Una excentricidad total para estos tiempos, pero una "ventaja" que si bien generó bronca no terminó de generar escándalo para la época. Jugó los primeros dos mundiales, para la Selección Argentina primero y para la Selección de Italia luego, disputó las dos finales y en la segunda cita mundialista tuvo su merecida revancha. Demaría murió en Haedo, en 1990, sabiendo cuánto pesaba la copa Jules Rimet.

Surgió de Gimnasia y fue campeón del mundo con Italia

El fútbol y el poder político, parte de la historia

La utilización de los mundiales de fútbol como herramienta propagandística no es algo nuevo, dato incluso de la segunda copa del mundo en pleno auge del fascismo en Europa. El Mundial disputado en Italia 1934 estuvo repleto de polémicas.

Benito Mussolini necesitaba posicionar a Italia como potencia a la vista del mundo y el fútbol tenía prohibido fracasar. “Si gana, el éxito es suyo. Pero que Dios lo ayude si llega a fracasar”. Esa frase le dijo el dictador al entrenador Vittorio Pozzo el 10 de junio de 1934, en el vestuario del combinado italiano. , junto a los jugadores que bien sabían que en caso de perder serían fusilados por el político que acompañó a Adolf Hitler.

Italia logró su primera copa del mundo aquel año, en un mundial repleto de polémicas. Con fallos arbitrales a favor, con tres extranjeros en el equipo -cuando no era habitual que esto sucediera- y con Argentina y Uruguay llevando equipos de reserva y en barco -viaje eterno- debidos a las amenazas por parte del régimen fascista. Tal es así que nuestro seleccionado viajó con muchos futbolistas de equipos de segunda división.

En defensa del pobre y denostado Vittorio Pozzo, logró lo que muy pocos lograron como entrenador. Conquistar un bicampeonato mundial. Ya que Italia demostró su poderío -pese a las ayudas que recibió en su primera copa del mundo- y en Francia 1938 se volvió a consagrar campeón del mundo.

El fascismo dominó la escena del Mundial de Fútbol de 1934

De Gimnasia a Italia y un final bien argentino

Atilio Demaría quedará en la historia de Gimnasia por haber tenido su debut profesional en la recordada gira de 1930. Habiendo terminado las formativas que inició en el Lobo, dio el salto para representar a la Selección Argentina, junto a Francisco Varallo en la primera copa del mundo.

Compartió equipo junto a primeras glorias del club como Ismael Morgada -goleador del equipo campeón en 1929-, Arturo Naón -goleador histórico del club- y José María Minella entre otros. Escapando del régimen de Benito Mussolini en Italia regresó al país para jugar en Estudiantil Porteño en 1936, luego pasó a Independiente de Avellaneda. Pero la sangre tiró y regresó a Italia.

Jugó seis años más con la camiseta del Inter, luego pasó al Novara -un gigante de Italia en esos años-, pasó por el Legnano y se retiró en 1948 defendiendo los colores del Cosenza. Siempre fue "un tano que hablaba castellano", según lo describieron.

Marcó la historia de Gimnasia con pocos partidos, del Inter indudablemente -club donde más partidos disputó-, de los mundiales de fútbol y murió en 1990 en su casa de Haedo.

Atilio Demaría surgió de Gimnasia y fue campeón del mundo con Italia

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