El Mundial 2026 y ¿un nuevo juego del poder político?
El Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina y las especulaciones acerca del aprovechamiento político que buscará Donald Trump son tema de conversación
Donald Trump y un nuevo juego del poder en el Mundial 2026
El Mundial 2026 y ¿un nuevo juego del poder político?
El Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina y las especulaciones acerca del aprovechamiento político que buscará Donald Trump son tema de conversación
Donald Trump y un nuevo juego del poder en el Mundial 2026
El Mundial 2026 y ¿un nuevo juego del poder político?
El Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina y las especulaciones acerca del aprovechamiento político que buscará Donald Trump son tema de conversación
Donald Trump y un nuevo juego del poder en el Mundial 2026
Donald Trump y un nuevo juego del poder en el Mundial 2026
El Mundial 2026 ya se palpita, está a la vuelta de la esquina y cada vez falta menos para la cita que paraliza al mundo futbolero. En el medio las especulaciones acerca del aprovechamiento político que buscarían Donald Trump y sus aliados son tema del principal debate extra futbolístico que genera la competencia.
La historia de la competencia así lo marca, más allá del simbolismo que representan el deporte, el fútbol -como tantas otras disciplinas- es un negocio multimillonario a nivel mundial, hecho que no le quita el carácter de pasión popular de multitudes, pero paradójicamente juega de la mano en el interés de los principales empresarios y políticos de la elite mundial.
Es que desde la famosa foto, por la celebración del título obtenido por el Inter Miami, Donald Trump jugó fuerte al posar junto a Lionel Messi. La figura futbolística más representativa del fútbol mundial, no solo de Argentina. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fue otro de los que posó con el presidente de Estados Unidos a quien incluso le dio el privilegio de entregar por primera vez el trofeo del Mundial de Clubes, disputado en 2025.
El fútbol y el poder político, parte de la historia
La utilización de los mundiales de fútbol como herramienta propagandística no es algo nuevo, dato incluso de la segunda copa del mundo en pleno auge del fascismo en Europa. El Mundial disputado en Italia 1934 estuvo repleto de polémicas.
Benito Mussolini necesitaba posicionar a Italia como potencia a la vista del mundo y el fútbol tenía prohibido fracasar. “Si gana, el éxito es suyo. Pero que Dios lo ayude si llega a fracasar”. Esa frase le dijo el dictador al entrenador Vittorio Pozzo el 10 de junio de 1934, en el vestuario del combinado italiano. , junto a los jugadores que bien sabían que en caso de perder serían fusilados por el político que acompañó a Adolf Hitler.
Italia logró su primera copa del mundo aquel año, en un mundial repleto de polémicas. Con fallos arbitrales a favor, con tres extranjeros en el equipo -cuando no era habitual que esto sucediera- y con Argentina y Uruguay llevando equipos de reserva y en barco -viaje eterno- debidos a las amenazas por parte del régimen fascista. Tal es así que nuestro seleccionado viajó con muchos futbolistas de equipos de segunda división.
En defensa del pobre y denostado Vittorio Pozzo, logró lo que muy pocos lograron como entrenador. Conquistar un bicampeonato mundial. Ya que Italia demostró su poderío -pese a las ayudas que recibió en su primera copa del mundo- y en Francia 1938 se volvió a consagrar campeón del mundo.
El fascismo dominó la escena del Mundial de Fútbol de 1934
El Mundial 78 y la utilización política del fútbol en Argentina
El Mundial de Argentina 1978 fue uno de los ejemplos más representativos del uso político del deporte durante la dictadura militar. El régimen consideró que la organización de la Copa del Mundo era una oportunidad para mejorar su imagen ante la comunidad internacional.
Para lograr ese objetivo, el gobierno destinó una gran cantidad de recursos con el fin de mostrar un país moderno y ordenado, mientras continuaban las denuncias por violaciones a los derechos humanos.
En paralelo a la "fiesta futbolística" que se vivía, el terrorismo de estado seguía perpetuando el terror. A pocas cuadras del estadio Monumental funcionaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros clandestinos de detención del país.
Sin embargo, la llegada de periodistas extranjeros generó un efecto inesperado para la dictadura. Las Madres de Plaza de Mayo aprovecharon esa visibilidad para denunciar la desaparición de sus hijos y romper parte del cerco informativo impuesto por el régimen.
Jorge Rafael Videla aprovechó políticamente el Mundial de fútbol de 1978
La revolución también hizo historia en los mundiales de fútbol
Pero no siempre el poder político ligado a los conservadores, la derecha o el fascismo fue el victorioso en la principal fiesta deportiva que tiene el mundo. Hay innumerables actos de rebeldía y hechos históricos que viven en la memoria colectiva de los pueblos.
Desde el maracanazo en 1950 donde contra todo y todos Uruguay concretó una de las hazañas más preponderantes de la historia deportiva al vencer a Brasil en su estadio y consagrarse campeón del mundo por segunda vez en su historia.
Hasta lo ocurrido en México 1986, donde Argentina levantó su segunda copa de la mando de Diego Armando Maradona. Fue el mismo Diego el encargado de ganar junto a los comandados por Carlos Salvador Bilardo el partido del siglo, el mítico 2-1 ante Inglaterra en cuartos de final con la mano de Dios y el gol del siglo.
Sin lugar a dudas un acto político, un símbolo de resistencia y rebeldía propios de un genio tal y como supo serlo el ex entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata. Fue sin lugar a dudas la venganza que Diego le regaló a un pueblo que nunca dejó de lamentar la herida que fue la guerra de Malvinas. Fue el homenaje más hermoso a nuestros héroes ex combatientes y sus familias, sin lugar a dudas un grito de justicia colectivo.
Diego Armando Maradona y la revancha perfecta ante Inglaterra