Del boleto de papel a la SUBE: cómo cambió viajar en micro en La Plata
Del boleto de papel a la SUBE: cómo cambió viajar en micro en La Plata
Entre cambios tecnológicos, crisis económicas y nuevos hábitos de movilidad, viajar en colectivo dejó de ser una experiencia igual a la que vivieron miles de platenses durante los años 80 y 90. La ciudad continúa moviéndose al ritmo de sus micros; sin embargo, la manera de trasladarse poco tiene que ver con la de aquellos años en los que Juan Carlos Alberti era intendente y todavía faltaba mucho para la llegada de la tarjeta SUBE.
Durante gran parte de la década de los 80, viajar en colectivo en La Plata significaba subir por la puerta delantera, indicar el destino al chofer y recibir un boleto de papel que era cortado por una máquina mecánica. Cada color de boleto representaba una sección y una tarifa distinta.
En aquellos años, las monedas eran indispensables para cualquier viaje y perder el cambio podía significar quedarse sin volver a casa. Las líneas tradicionales como la Este, Oeste, Sur, Norte o la histórica 273 ya formaban parte de la vida cotidiana de miles de vecinos que utilizaban el transporte para ir a trabajar, estudiar o realizar trámites. La ciudad era diferente, había menos autos, menos motos y una mayor dependencia del transporte público como principal medio de movilidad.
Con la llegada de la Convertibilidad y los cambios económicos impulsados durante la presidencia de Carlos Menem, el transporte también comenzó a transformarse. Las empresas renovaron parte de sus unidades y aparecieron nuevas tecnologías para el cobro de pasajes.
El hito fundamental ocurrió en 1994, cuando debutaron las primeras máquinas expendedoras automáticas de boletos que recibían monedas. Aunque este sistema automatizó el cobro y alivió la tarea de los choferes (quienes ya no debían cortar boletos ni dar vuelto manualmente), profundizó la dependencia de las monedas. La escasez de cambio se convirtió en una constante crisis urbana: conseguir monedas de 10, 25 o 50 centavos para viajar era una odisea diaria.

Sin clases, trenes ni bancos, pero con micros en La Plata
El 2001: La crisis y los colectivos llenos
La crisis económica de 2001 golpeó de lleno a los usuarios del transporte, a partir de que los, los precios aumentaban y el poder adquisitivo caía, miles de platenses dependían exclusivamente de los colectivos para trasladarse. En aquellos años era común ver unidades repletas en horarios pico y largas filas en las paradas del centro de la ciudad, la movilidad urbana seguía girando alrededor de los micros, mucho antes de la popularización de las aplicaciones de transporte y de las bicicletas compartidas.
Fue precisamente en 2001, bajo la gestión del intendente Julio Alak, cuando se implementó el Sistema Urbano de Transporte (S.U.T.). Este sistema reordenó las líneas de la ciudad, dividiéndolas en troncales y periféricas, vistiendo a los colectivos con los hoy icónicos colores según su zona (azul para el Norte, verde para el Sur, amarillo para el Este, colorado para el Oeste y rojo para las líneas transversales). El S.U.T. buscó optimizar un sistema colapsado por la crisis y unificó la identidad visual del transporte platense.
La revolución de la SUBE y la digitalización
Uno de los cambios más importantes llegó a partir de 2009 con la implementación progresiva del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE), que modificó para siempre la forma de pagar los viajes. Las monedas dejaron de ser una preocupación para los pasajeros y el sistema comenzó a digitalizar gran parte de la operatoria del transporte público.
Para muchos jóvenes, la SUBE forma parte de la rutina diaria, sin embargo, generaciones anteriores todavía recuerdan los tiempos en los que había que recorrer kioscos buscando cambio o guardar monedas durante toda la semana para asegurarse el viaje. La evolución tecnológica continuó avanzando con la incorporación de herramientas digitales que permiten hoy acreditar saldo desde el celular, consultar movimientos y acceder a beneficios. Incluso, la progresiva expansión de la SUBE Digital busca reducir cada vez más el uso de tarjetas físicas, permitiendo abonar directamente con el teléfono.
Hoy, la realidad del transporte se mide con datos duros que golpean directamente el bolsillo, a partir de que tras décadas de profundas transformaciones, el sistema atraviesa un momento crítico debido a la reconfiguración económica.
A los sucesivos aumentos aplicados, el cuadro tarifario consolidó un boleto mínimo de $948 pesos en la región. Viajar en micro se ha vuelto un costo sumamente significativo en el presupuesto mensual de cualquier trabajador o estudiante platense.
Este salto en las tarifas está directamente relacionado con la política fiscal de reducción de fondos estatales. El sistema de transporte de la región funciona actualmente con una caída real del 26% en los subsidios estatales en comparación con los niveles históricos de financiamiento.
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