Luego de permanecer internada por más de dos meses, Silvina Luna falleció este jueves a los 43 años producto de una falla renal que derivó en un shock séptico. La noticia fue confirmada por Florencia de la V en conversación con Fernando Burlando, abogado de la modelo. “Lamentablemente tengo que decir que ya no está en este mundo. Simplemente eso”, fueron sus palabras.
Sin embargo, la lucha de Luna comenzó una década atrás. En el momento más alto de su carrera, como otras figuras del espectáculo, la actriz decidió someterse a un tratamiento estético en manos del doctor Aníbal Lotocki. El polémico cirujano de los famosos le inyectó metacrilato en sus glúteos, una sustancia usualmente utilizada en prótesis dentales. La intervención le provocó un cuadro crónico de hipercalcemia e insuficiencia renal que la acompañó el resto de su vida.
Además de internarse en reiteradas oportunidades, en el último tiempo, la ex Gran Hermano se estaba realizando diálisis tres veces por semana con la esperanza de recibir un trasplante de riñón y así mejorar su calidad de vida. “Hay momentos de aceptación y hay momentos en los que me despierto y digo ‘estoy viviendo una pesadilla’. Pero estoy acá firme de pie y siempre fui una persona de seguir adelante”, expresó Silvina Luna en su última entrevista mano a mano con Ángel de Brito.
Presa de su propio cuerpo, Silvina reflexionó sobre los mandatos de belleza que la obligaron a querer buscar la perfección en una época que no daba lugar a otro modelo que no fuera el hegemónico. “Por mucho tiempo viví mi vida a través de los lentes de esta situación y todo se volvió gris”, comentó en noviembre de 2021 en sus redes sociales.
“Tiempo atrás, cuando solo me identificaba con el cuerpo intentando alcanzar estereotipos de belleza con exigencia y lograr cierta perfección, me metí en una que me cambió la vida”, añadió en la misma publicación, y sostuvo: “Nadie absolutamente nadie es igual a vos y ese es tu gran poder, el de todos, la autenticidad de cada uno de nosotros. ¿Cuántas cosas hacemos por alcanzar ideales de belleza, poniendo en riesgo nuestra vida y nuestra salud?”.
Lejos de victimizarse, Silvina se convirtió en una luchadora. Su mensaje, su forma de afrontar los obstáculos y su cariño la llevaron a ganarse el corazón de sus compañeros así como de la gente que este jueves la despidió con la esperanza de obtener justicia en su honor.