El Polideportivo de Gimnasia y Esgrima La Plata fue testigo de un encuentro inesperado en 1982. Un joven Ricardo Iorio captó la atención de un experimentado Pappo, quien no dudó en convertirse en el padrino de V8, la primera creación del cantante.
Este martes, el referente del heavy metal en Argentina falleció a los 61 años de manera inesperada. Un dolor en el pecho que derivó en un infarto terminó con su vida en Sierra de la Ventana, localidad bonaerense que eligió para vivir con su esposa y sus hijos.
Nacido el 25 de junio de 1962 en Ciudadela, Iorio jamás abandonó aquel escenario suburbano que lo crió. Las bases de su obra, que dieron lugar al surgimiento del metal en el país, estuvieron vinculadas a aquella clase trabajadora en la que se crió junto a su padre, un verdulero descendiente de inmigrantes sicilianos y, su madre de ascendencia tehuelche.
En búsqueda de canciones que lo identificaran, junto a su amigo Ricardo “Chofa” Moreno, creó Conexión Humana, la antesala de lo que fue V8, grupo que formó en 1979 con Gerardo Osemberg. Más tarde, algunas fichas se movieron con la llegada de Alberto Zamarbide, Osvaldo Civile y Gustavo Rowek. Rápidamente, canciones como “Destrucción”, “Parcas sangrientas” y “Muy cansado estoy” fueron marcando un camino el género.
Sin embargo, aquel icónico encuentro de 1982 en calle 4 entre 51 y 53 con Pappo significó mucho para el joven Iorio. En el libro “Ricardo Iorio, el perro cristiano”, el escritor Ariel O. Torres rememoró la experiencia del cantante en un festival donde también participaron Luca Prodan y Patricio Rey y los Redonditos de Ricota.
Fue la Negra Poli quien los presentó: "El pibe es como vos, pero más chico”, fueron sus palabras. “¿Qué haces, pendejo? Vos tocás en V8, ¿no? Escuché hablar de ustedes, suenan bárbaro”, comentó el guitarrista de Riff. Años después, el líder de Almafuerte recordó aquel backstage en La Plata. “Fue algo muy emotivo… y también importante, porque mi generación aprendió a tocar la guitarra y a tocar rock con Pappo”, contó.
Al año siguiente, V8 lanzó su primer disco “Luchando por el metal”, bajo el sello independiente Umbral. Su buena repercusión y el padrinazgo del músico, le permitió entrar en el festival BARock, un verdadero salto para la banda que recién comenzaba a pisar los escenarios.
Sin dudas, aquella banda fue el puntapié para convertir a Ricardo Iorio en un referente del heavy metal en el país, una carrera que siguió con Hermética y Almafuerte, esta última inspirándose en el poeta Pedro Bonifacio Palacios, fallecido en La Plata, una especie de guiño a la ciudad que le permitió vivir un momento alucinante en sus comienzos.