Darío Martínez Corti fue uno de los últimos en ingresar a la casa más famosa del país y este lunes le tocó su turno en el Congelados. Con la presencia de sus compañeros, el platense se conmovió al reencontrarse con sus hijos Francisco y Victoria, un momento de pura emoción en el reality.
Tal como lo marca el reglamento, los concursantes se quedaron quietos cuando sonó la alarma. Al ver la presencia del joven, el vendedor de autos no pudo esconder sus lágrimas, anticipando el abrazo. “Estoy muy orgulloso de vos bol…. Es increíble esto, te juro que es increíble, pá. No puedo creer, estás aprovechando tu momento”, comentó.
A su vez, Francisco agregó: “Este tipo estuvo ayudando toda su vida a su familia y ahora lo tenemos acá aprovechando su momento. Entró a una casa bastante picante y nunca creí que se iba a animar a entrar a la casa de Gran Hermano, pero parece que se nota bien”.