Entrerriano de nacimiento, platense por adopción. A lo largo de su vida, Xavier Kriscautzky logró captar con su lente aspectos diversos del mundo y la ciudad, esos espacios que habitó. Tras atravesar un cuadro delicado de salud, falleció en las últimas horas, noticia que generó conmoción en la región.
Desde la Biblioteca del Otro Lado del Árbol, espacio impulsado por su hija Paula, le dedicaron unas sentidas palabras. “Xavier se fue a disfrutar de otros ríos, a descansar de tanta lucha. Nos dejó expresas instrucciones, a su estilo, de no hacer ningún ritual. Solo pidió que en su honor escuchemos chamamé o cumbia. Seguirá con nosotros siempre en sus maravillosas fotos. Abrazamos y acompañamos a su familia y amigos cercanos”, expresa el sentido texto.
Llegó a la capital bonaerense para estudiar Biología en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Sin embargo, encontró en la fotografía su verdadera vocación más que un simple pasatiempo. En 1976 se exilió a Brasil donde capturó con su cámara parte de su obra.
“Me influye muy fuerte lo social, y entonces necesito dar testimonio de lo que se vive, y claro, luego mis fotografías intentan influir en lo social. La imagen influye definitivamente en las sociedades y hay ejemplos claros de eso”, le expresó alguna vez a Página 12 sobre su trabajo.
En la ciudad, además de trabajar en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Kriscautzky se caracterizó por obtener registros de Meridiano V y Altos de San Lorenzo en "Imágenes. El diarito del barrio", retratos de los barrios en la década de los 90. Las fotos fueron donadas a la Estación Provincial el año pasado. A su vez, el fotógrafo documentalista cosechó obras como “Ternuras”, “Desmemorias de la Esperanza” y “Los viñateros de Berisso”.