La sede de avenida 7 de Aguas Bonaerenses S. A. (ABSA) se encuentra desbordada de usuarios inconformes, que debieron acudir allí por errores de comunicación institucional de la empresa distribuidora de agua de la provincia de Buenos Aires, que provocaron un rejunte inusual de personas en el lugar.
El problema se da desde este lunes, porque se juntaron en las oficinas de ABSA las personas que allí acudieron para regularizar su deuda con la empresa, respondiendo a una campaña de recuperación de pasivos, con las que dejaron de recibir en sus hogares la boleta en papel, superando por mucho la capacidad de atención al cliente de la sucursal y generando el enojo de los usuarios por la tardanza en la atención.
Para entender este cruce, hay que retrotraerse al mes de marzo, en donde la empresa envió un comunicado a los usuario en el que informaba que "los períodos cuyos vencimientos tienen fecha en los meses de abril y mayo, serán los últimos en los que se enviará la factura en formato papel a los domicilios del área de concesión que la reciben", por este motivo desde el ciclo de facturación siguiente, con vencimientos en el mes de junio en adelante, ABSA dejaría de enviar la factura en papel "en virtud de lo establecido por la Ley 15.557" por lo que requería "que las personas usuarias constituyan y mantengan actualizado un domicilio electrónico, donde se remitirán las facturas digitales del servicio".
Los problemas de comunicación de ABSA
Habiendo "informado" esto, la empresa empezó a dejar de enviar la factura antes de lo previsto en su comunicado y los usuarios se dirigieron a la sucursal de ABSA en avenida 7 para preguntar por qué ya no llegaba el papel con el que habitualmente abonaban el servicio.
Paralelamente a esta decisión, la empresa también lanzó una agresiva campaña para regularizar la situación de los usuarios morosos, que incluía intimaciones por vía judicial. Esta medida provocó que muchos se hicieran presentes para acordar un plan de pagos y evitar así la judicialización del conflicto con la proveedora del servicio.
Pero el lunes, morosos y "despapelados" se encontraron en el mismo lugar, excediendo por mucho la capacidad de atención al cliente de la empresa en el sitio y generando malestar en los usuarios que buscaban una solución a sus problemas ya sea de deuda o de facturación.