A partir del caso de la contadora platense, Natalia Foresio, y al recordar la licitación millonaria y escandalosa de las veredas del palacio municipal de La Plata, El Editor Platense pudo mostrar un gran esquema de poder entre empresas beneficiarias de la obra pública y la gestión del exintendente Julio Garro, cuya administración culminó con un jardín maternal “fantasma” en la localidad de Los Hornos.
Es que, en el último mes, con la ola polar azotando a la región y los múltiples reclamos para que las instituciones educativas tengan calefacciones y condiciones aptas para que niños y adolescentes puedan estudiar de forma digna, la defensora ciudadana, Luciana Bártoli solicitó, en febrero de este año, al Consejo Escolar un relevamiento del estado de las escuelas de cara al inicio del ciclo lectivo, ante la falta de respuestas, el mes pasado pidió un informe sobre el encendido de estufas "en los más de 350 edificios escolares" que funcionan en la ciudad. Sin embargo, al reunirse con el presidente del Consejo, Iván Maidana, aseguró que recibió "una respuesta poco clara (...) con un listado de edificios, pero sin soluciones concretas”.
En ese listado, se nombra a un jardín de infantes de Altos de San Lorenzo bajo la característica “sin edificio”, este hecho hizo que este medio investigara al respecto y es que, desde 2018 se encuentra en obras, mientras que los niños tienen clases en contenedores y en otra escuela. Se trata de otra de las construcciones inconclusas que dejó la gestión Garro.
Jardín sin edificio
Este es el caso del Jardín de Infantes N° 912 “Ricardo Gutiérrez”, ubicado en 77 entre 131 y 132, el cual en diciembre de 2018 recibió la orden de mudar la institución a la Escuela Primaria N° 62 -lindera al edificio-, a un ambiente que no cumple con las normativas vigentes para su funcionamiento físico y pedagógico, debido a que se iban a realizar obras de acondicionamiento. Sin embargo, para octubre de 2019, con los alumnos trasladados desde el comienzo del ciclo lectivo, la licitación ni siquiera había sido publicada.
En un principio,la obra iba a estar a cargo de la provincia de Buenos Aires, pero después pasó a manos de la Municipalidad de La Plata y fue recién en 2021 que se llamó a una licitación pública para la “construcción del nuevo edificio”, pero hasta el momento -con cambio de gestión en el medio- los niños siguen sin poder acudir a la institución, desde hace, al menos, cuatro años.
La firma RIORCA S.A. fue adjudicataria de esta licitación por más de 37 millones de pesos ($37.829.531,00), en julio de 2021. Semanas después habrían firmado el contrato que los habilitaba a comenzar con lo pautado. Fue así que el edificio existente fue demolido y comenzaron con la ejecución del nuevo, el cual, debía hacerse en el plazo de 150 días, primer punto que no se cumplió.
En el pliego publicado por la Comuna se estableció que “cada día de retraso en la suscripción del Acta de Iniciación y Replanteo por parte del contratista, será penado con una multa equivalente al dos por diez mil (2/10.000) del monto del Contrato, quedando facultada la Municipalidad para labrar el Acta de Iniciación y Replanteo con la firma del Inspector de la Obra y la de un representante de la Subsecretaría Legal y Técnica, contándose a partir de esta fecha el Plazo Contractual”.
A partir de ese momento, los avances se vieron poco a poco, pese a que el plazo no fue cumplido bajo ningún término, ¿y la multa? nada se sabe. Lo cierto es que para enero de 2023 el entonces jefe comunal, Julio Garro, recorrió las instalaciones y aseguró: “Este año, más de 200 chicos del barrio van a disfrutar de aulas totalmente nuevas y equipadas”, dado que ya habían alcanzado “el 40% de la ejecución de las mismas”.
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El interminable jardín de La Plata
El nuevo establecimiento iba a contar con dos plantas en las que se distribuirán cuatro aulas, un SUM, un patio, sanitarios, una dirección y un gabinete, destinados para la matrícula de ese momento que era de 129 alumnos en seis secciones, lo que equivalía a un equipo de 15 profesionales.
Con todo esto, podría estimarse que para antes de las elecciones de 2023 el edificio tendría que haber estado terminado pero, por el contrario, quedó inconcluso. Desde que Garro perdió la intendencia la construcción quedó paralizada, sin ir más lejos, según información de la Agencia Platense de Recaudación (APR), el expediente comenzó a tener movimientos en noviembre de ese año, es decir, cuando la obra estaba en proceso, una muestra más de las irregularidades de la gestión del PRO en La Plata.
Por su parte, en estos últimos dos años, el expediente estuvo transitando de secretaría en secretaría, haciendo las evaluaciones pertinentes pero, hasta este momento el edificio sigue sin tener avances. Fuentes de la Municipalidad de La Plata declararon a este medio que, luego de varias reuniones, en las próximas semanas la empresa retomará sus labores.
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Blanco de la inseguridad
El predio de reemplazo donde funciona el Jardín de Infantes N° 912 se convirtió en blanco frecuente de la inseguridad: ya fue robado al menos seis veces, en menos de tres años. En uno de los últimos episodios, delincuentes rompieron rejas, forzaron puertas y se llevaron ventiladores de pared, garrafas, una pava eléctrica, utensilios de cocina y hasta una cocina industrial, dejando el comedor del establecimiento inutilizable.
En otra oportunidad, les robaron juguetes, elementos de cocina, alimentos del comedor y materiales pedagógicos, afectando directamente el reinicio de clases. A lo largo de los distintos ataques, también fueron sustraídas herramientas del personal auxiliar, materiales didácticos y hasta artículos donados por familias y docentes para mejorar el espacio.
Pero la inseguridad no es el único drama. Desde hace años, el jardín funciona en contenedores provisorios, a raíz de la paralización de las obras del edificio nuevo. En invierno, esos lugares metálicos se convierten en “heladeras”, y las estufas eléctricas apenas alcanzan para mantener la temperatura mínima, lo que agrava la vulnerabilidad del lugar. Las estructuras precarias e inadecuadas y la escasa iluminación convierten al espacio en terreno fácil para el delito.
Las familias denunciaron en reiteradas ocasiones que la estructura está casi lista, pero la construcción permanece paralizada. Cansadas de esperar, docentes, auxiliares y madres organizaron movilizaciones, marchas al Consejo Escolar y acciones para visibilizar el abandono.
El problema no es solo el frío. La precariedad de los containers impacta directamente en la calidad educativa: no hay espacios adecuados para jugar, aprender ni comer con comodidad. Las filtraciones, la falta de ventilación y el deterioro progresivo del mobiliario agravaron aún más las condiciones en estos últimos años.