El fentanilo se ha convertido en pocos años de ser el gran desconocido a acaparar el tema de discusión que más ha tensado la relación entre México y Estados Unidos. Esta nueva droga sintética, 50 veces más potente que la heroína, mucho más barata y más difícil de detectar, se ha convertido en un lucrativo negocio para los grupos del crimen organizado y en un dolor de cabeza para las relaciones en América del Norte.
Una delegación del Gobierno de Joe Biden llegó ayer a territorio mexicano para abordar -junto a Canadá- el combate al tráfico de este opioide responsable de la muerte de más de 110.000 personas en EE.UU. el año pasado.
“La reunión mejorará la coordinación y la lucha contra la amenaza de drogas sintéticas y la salud pública, los métodos del tráfico de drogas y las finanzas ilícitas”, ha señalado el Departamento de Estado de Estados Unidos. Según las últimas cifras, el fentanilo mató durante 2021 a 80.000 personas en dicho país y más de 8.000 en Canadá. Es la principal causa de muerte entre los norteamericanos de entre 18 y 49 años.
Como parte de estos esfuerzos conjuntos, el Gobierno mexicano se ha comprometido a informar a su socio de los reportes en el decomiso de drogas, incluido el fentanilo. El pasado mes de junio, el Ejército mexicano decomisó más de 1.700 kilos de fentanilo, una cantidad récord en los últimos años.
Este 2023 es, con diferencia, el año bajo mandato de López Obrador en el que ha habido más incautaciones, muestra de la presión política que se está ejerciendo desde Washington y como resultado de más presupuesto público destinado a las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y a tareas de Seguridad.
“Se está decomisando mucha cocaína, muchos químicos, también fentanilo, mucho más que lo que se hacía antes, muchísimo más. Es que antes los narcotraficantes tenían el poder”, ha señalado el Presidente de México.
Mientras la última cruzada contra las drogas se libra entre los despachos de México, Estados Unidos y Canadá, las evidencias apuntan a que el consumo del opioide también ha crecido en tierras aztecas, aunque sigue siendo un mercado más dominado por las metanfetaminas y la cocaína.
Fuente: El País