El colapso del Acuerdo de Granos del Mar Negro sobre la exportación de cereal ucraniano al resto del mundo, que ha bloqueado Rusia en las últimas semanas, impacta inevitablemente en los mercados americanos. Algunos, como el argentino, ya sufren la subida de los precios y otros, grandes productores, se ofrecen para dotar de abastecimiento y paliar el golpe.
Según un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (principal puerto de exportación de granos), se exportaron unos 32 millones de toneladas desde los puertos ucranianos, de los cuales el 51 por ciento correspondió a maíz y 27 % a trigo, por lo que el primer y principal impacto del fin del acuerdo está en estos cultivos.
Son dos granos en los que Argentina tiene gran peso global: es el segundo exportador de granos de maíz (19 % del comercio global en 2021) y el séptimo de trigo (6 %). Es, además, cuarto exportador de aceite de girasol en un mercado global tradicionalmente liderado por Ucrania y Rusia.
”Las subidas que vimos en los últimos días, tanto en el trigo como en el maíz, vienen justamente de la mano del impacto en el Mar Negro”, dijo a EFE Catalina Ferrari, analista de mercados agropecuarios de la consultora AZ Group.
Según proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al 20 de julio pasado y con el 66 % de la superficie implantada con maíz ya cosechada, el país se encamina a una producción de 34 millones de toneladas interanuales (18 millones menos que en la zafra anterior por efecto de la sequía).
Con un consumo doméstico de maíz que ronda los 14 millones de toneladas, el país había impuesto un cupo de exportación de 20 millones de toneladas en esta campaña, pero el 25 de julio lo amplió a 26 millones de toneladas.
En cuanto a los efectos adversos para Argentina del alza de precios internacional por el conflicto en Ucrania, más allá del impacto inflacionario en ciertos alimentos, los productores agropecuarios temen una escalada en los precios de los fertilizantes, dado que Ucrania es un importante productor de urea.