Pablo Oscar Fernández Garaygorta, quien fuera preparador físico de las Leoncitas (selección argentina juvenil de hockey femenino), y de Los Leones esperaba con prisión domiciliaria el juicio por abuso sexual gravemente ultrajante de una jugadora menor de edad (V.Z.), ocurrido entre 2004 y 2006 aunque denunciado en 2017. La Justicia platense lo culpó de los cargos, pero fue absuelto por los plazos del Código Penal.
Según el magistrado Jorge Moya Panisello, está acreditado que en 2005 y 2006 Fernández Garayorta -con 39 años en aquel entonces- abusó de una adolescente de 14 en el Club Atlético y Progreso de Brandsen. Y fue esta mañana que el Tribunal Oral Criminal III de La Plata, integrado por los jueces Ernesto Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini, dio el veredicto.
Los tres jueces resolvieron, en fallo unánime, "veredicto absolutorio" por "haber operado la prescripción de la acción penal" sobre los "hechos cometidos entre el 22 de septiembre de 2004 hasta el 22 de septiembre de 2016". La abogada de la víctima -hoy con 33 años-, única que denunció, aunque habría más casos según la misma, buscará la apelación.
El caso Fernández Garaygorta
La denuncia por abuso contra Fernández Garaygorta (56, que actualmente vive en un barrio privado de Brandsen tras mudarse tiempo atrás de City Bell) fue radicada en 2017 en la Fiscalía Nº 6, a cargo de Marcelo Romero. En el informe consideraron que el testimonio de V.Z. –la denunciante- “es coherente, con lenguaje adecuado y que su relato es racional”.
“Cuando salían de los entrenamientos, las llevaba él mismo a las chicas en auto a su casa, iban todo el tiempo”, le dijo a TN Sofía Caravelos, una de las abogadas de la única denunciante -que tenía 14 años-, y agregó: “No salgo de mi asombro, todas conocieron la habitación de él”.
“Cuando todo empezó fue muy extraño, y muy difícil a la vez: muchas escenas, mucha invasión de mi cuerpo. Él solo me decía, una y otra vez, que estaba enamorado de mi”, recordó VZ. a través de una carta, que se conoció ya hace un tiempo. “Pacu me conoce desde los tres años, cuando comencé la Colonia en Brandsen. A los 6, empecé a jugar al hockey en el club y, después, también fue mi profesor en la escuela. Todo empezó a suceder a mis 14 años y hasta los 16”, detalló, tiempo atrás.
Cabe destacar que dicho episodio provocó el severo cuadro depresivo que la dejó a VZ con secuelas irreversibles.
¿Cómo seguirán?
"Vamos a apelar, y decimos que es muy importante que lo hayan encontrado culpable de un abuso, que hayan tenido en consideración justamente la condición de niña de la víctima. Pero son las variables que podían suceder, justamente por eso en nuestro país se modificó el Código Penal y ahora la prescripción empieza a correr cuando las víctimas cumplen la mayoría de edad, por la dificultad que tienen en poder denunciar siendo niñas", explicó la abogada Caravelos, en diálogo con Télam.
"La denuncia la hizo cuando tenía 23 años, y los hechos habían ocurrido a sus 14", dijo. El Código Penal enuncia que una víctima de abuso sexual tiene hasta 12 años para iniciar un proceso judicial contra el acusado (fue a sus 14 y presentó cargos a sus 23). Este plazo, en materia de menores y desde la sanción de la Ley Piazza, en 2011, dejó de considerarse desde el momento del hecho y comenzó a computarse desde que la víctima cumpliera los 18 años.
Luego, la Ley 27.206 de “Respeto a los Tiempos de las Víctimas”, de 2015, incluyó todas las doctrinas y jurisprudencias de los últimos tiempos, y las normas internacionales a las cuales Argentina adhiere, tales como la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) y la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (1980).
Esta última ley establece que la prescripción de los delitos contra la integridad sexual y de trata queda suspendida mientras la víctima sea menor de edad. Si la víctima hubiera cumplido la mayoría de edad, también queda suspendida hasta cuando pueda hacer la denuncia.