El médico antisemita del Hospital San Martín Se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
Miqueas Martínez Secchi, el médico suspendido tras la difusión de mensajes antisemitas, es oriundo de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú y actualmente realizaba residencias en el Hospital San Martín de La Plata.
Se graduó como médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y realizó gran parte de su formación en hospitales públicos. En sus publicaciones en redes sociales, Martínez Secchi se presentaba como un producto de la universidad pública. Además, reivindicaba su paso por la docencia cuando ejerció durante cuatro años en las cátedras de Fisiología y Biofísica.
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Una publicación del médico antisemita del Hospital San Martín en sus redes sociales.
Los mensajes generaron una inmediata ola de repudio por su contenido violento y discriminatorio, tanto dentro del ámbito sanitario como en la opinión pública. Tras la exposición de los posteos, el profesional cerró su cuenta, aunque las capturas ya circulan ampliamente y motivaron una denuncia penal por instigación al odio y a la violencia, además de otros delitos de acción pública.
Frente a la gravedad de los hechos, el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires dispuso la suspensión inmediata del médico y la apertura de un sumario administrativo, en paralelo con la investigación judicial en curso. Desde la cartera sanitaria confirmaron que el caso será evaluado por un comité ético, técnico y profesional, que deberá determinar si el residente está en condiciones de continuar su formación dentro del sistema público.
El repudiable tweet del médico antisemita del Hospital San Martín
Una de las publicaciones que más impacto generó fue una en la que el médico sugería que a las personas judías “no hay que cortarles el prepucio, hay que cortarles las yugulares y las carótidas de lado a lado”, una frase de extrema violencia que fue interpretada como una incitación directa al asesinato y al odio religioso. El contenido, rápidamente viralizado antes de que el autor eliminara su cuenta, provocó una reacción inmediata de repudio generalizado, con fuertes críticas desde el ámbito político, sanitario y de organizaciones de derechos humanos, que exigieron sanciones ejemplares ante la gravedad de los dichos.