El inminente tratamiento de la reforma laboral en el Congreso mantiene a los sindicatos en estado de alerta, y a la Confederación General del Trabajo (CGT) con ruidos internos. Luego de la presión por un paro nacional que ejercieron desde el barrionuevismo, la conducción cegetista negocia con gobernadores.
Cabe recordar que el último viernes se llevó a cabo en la ciudad de Mar del Plata el 20° Encuentro Nacional de Dirigentes Sindicales, un cónclave que tuvo como anfitrión y principal articulador al secretario General de la UTHGRA, Luis Barrionuevo. En el cierre del encuentro se presentó un documento donde se dejó sentado que la reforma del Ejecutivo no busca soluciones estructurales, sino debilitar la negociación colectiva.
Entre los reclamos principales se destacan el "rechazo absoluto a cualquier reforma regresiva que quite derechos fundamentales; exigencia de paritarias libres con salarios que logren cubrir la canasta básica total; defensa de la producción nacional y el empleo argentino frente a la apertura indiscriminada; y recomposición urgente de los haberes de jubilados y pensionados, víctimas directas del ajuste".
Como contó El Editor Platense, desde ATE y la UOM (metalúrgicos) expresaron su posición ante el proyecto de Ley de Modernización Laboral del Gobierno de Milei, y reclamaron al triunvirato de la CGT que convoque a un paro general antes de que el texto se debata en el Congreso. Sin embargo, desde la cúpula le bajan el tono al ruido interno y aseguran que "la ley, así como está, no sale".
En la CGT priorizan el diálogo con gobernadores
Jorge Sola y Cristian Jerónimo son los voceros de la CGT con los gobernadores del interior del país, en la carrera contra el Gobierno por los votos de la reforma laboral. Cabe señalar que el flamante ministro del Interior, Diego Santilli, se encuentra abocado de lleno a recorridas por las provincias, negociando mano a mano con los gobernadores los votos de sus diputados y senadores, a favor de la reforma.
Por su parte, la central obrera tiene previsto el mismo recorrido, pero a la inversa: intentarán convencer a los caudillos provinciales de la necesidad de rechazar el proyecto. El oficialismo confía en que tendrá los votos necesarios para poder aprobar la reforma laboral en las sesiones extraordinarias de febrero.