Intendentes de todo el país le irán a pedir fondos a Luis Caputo
Intendentes y dirigentes de todo el país movilizarán el próximo martes al Ministerio de Economía para pedirle a Luis Caputo que "baje la nafta y haga las obras"
PorAndrés Paez
12 de abril de 2026 - 18:00
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Luis Caputo, Ministro de Economía
El próximo martes, intendentes de todo el país se darán cita en el Ministerio de Economía, con el objetivo de hacerle un pedido formal a Luis Caputo por recursos, obra pública y combustibles. La movida sintetiza tensiones crecientes en medio del feroz ajuste fiscal y desde la Provincia buscarán capitalizar el conflicto.
Detrás de la convocatoria hay un diagnóstico compartido: las cuentas municipales atraviesan un momento de extrema fragilidad. La caída de la coparticipación -producto de la recesión y la menor recaudación nacional- redujo de manera sensible los ingresos, mientras que la suba de los combustibles en el primer trimestre del año impactó directamente en los costos operativos de los servicios básicos. En muchos distritos, la ecuación se volvió difícil de sostener, ya que creció la demanda social, disminuyeron los recursos y se generaron estructuras de gasto rígidas, donde la mayor parte del presupuesto se destina a salarios y funcionamiento.
El martes, junto a intendentes e intendentas de todo el país, vamos al Ministerio de Economía a reclamar que retrotraigan el precio de las naftas al 1ero de marzo y que hagan las obras.
El aumento en el precio de la nafta y el gasoil no es un dato menor en la vida cotidiana de los municipios. Afecta desde la recolección de residuos hasta el mantenimiento urbano, pasando por el transporte y la logística de servicios esenciales. Pero además, introduce un elemento de tensión política: el peso de los impuestos nacionales en el precio final y la percepción, por parte de los intendentes, de que esos recursos no regresan al territorio en forma de inversión. Allí aparece uno de los núcleos del reclamo: no solo cuánto cuesta el combustible, sino cómo se distribuye lo que se recauda.
A esto se suma la paralización de la obra pública nacional desde fines de 2023, una decisión que el gobierno de Javier Milei sostiene como parte de su estrategia de ajuste. El freno de proyectos de infraestructura -muchos de ellos ya iniciados- tiene un doble impacto en los municipios: por un lado, deja obras inconclusas; por otro, golpea el empleo y la actividad económica local. En ese vacío, los intendentes quedan expuestos, sin capacidad financiera para reemplazar la inversión nacional pero obligados a dar respuestas en sus distritos.
La protesta está impulsada por la Federación Argentina de Municipios, que conduce el mandamás de La Matanza, Fernando Espinoza, y tiene como uno de sus principales articuladores al ministro bonaerense Gabriel Katopodis. Se trata de una estructura con fuerte anclaje en el peronismo territorial, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde la situación fiscal de los municipios se vuelve más sensible por la magnitud de la demanda social.
Si bien los problemas que motivan la movilización atraviesan a intendentes de distintos signos políticos, la decisión de llevar el reclamo a la calle no es neutral. La ausencia de jefes comunales alineados con el oficialismo marca que, además de un planteo económico, hay una construcción política en marcha. En ese sentido, la presencia de Axel Kicillof en el Palacio de Hacienda es todavía una incógnita.
De la negociación a la presión pública
La relación entre los municipios y el Ministerio de Economía que encabeza el Messi de las Finanzas refleja un cambio de época. A diferencia de etapas anteriores, donde los intendentes tenían canales más fluidos de negociación con la Nación, el actual esquema reduce al mínimo las transferencias discrecionales y prioriza el equilibrio fiscal como eje ordenador.
Desde la lógica del Gobierno, los municipios deben adaptarse a un escenario de menor asistencia y mayor autonomía financiera. Pero para los intendentes, esto implica absorber parte del costo del ajuste sin herramientas suficientes, en un contexto de creciente presión social. La movilización, en ese sentido, no solo busca visibilizar un problema, sino también forzar una instancia de interlocución que hoy aparece debilitada.
En el fondo, lo que está en juego es la distribución del ajuste. Mientras la administración nacional consolida su política de superávit, los gobiernos locales advierten que ese equilibrio se construye trasladando tensiones al territorio. Así, los intendentes comienzan a correrse hacia un rol más confrontativo, configurando un nuevo mapa en la relación entre Nación y municipios.
La protesta frente al Ministerio de Economía, entonces, excede el reclamo puntual. Es la expresión de un conflicto más amplio, donde se cruzan la urgencia financiera de los municipios con una redefinición del vínculo político en la Argentina del ajuste.