El gobernador Axel Kicillof reunió a representantes de iglesias evangélicas de la Provincia, un sector con creciente peso político y social
PorAndrés Paez
7 de abril de 2026 - 13:30
Compartí esta nota:
Axel Kicillof recibió a pastores evangélicos
Axel Kicillof se reunió con representantes de iglesias evangélicas de la provincia, en un contexto económico delicado y con la mira puesta en la carrera presidencial. En un escenario de reconfiguración política y social, el encuentro expone el crecimiento del evangelismo como actor con peso propio, tanto en el territorio como en la disputa por la representación política.
Lejos de tratarse de un gesto meramente institucional, la reunión con FECOPEBA revela un movimiento más profundo: el reconocimiento, por parte del oficialismo bonaerense, de una red que ya no puede ser leída únicamente en clave religiosa. Con más de 10.000 iglesias y cerca de 2 millones de fieles, el universo evangélico se consolidó como una de las estructuras territoriales más extendidas de la provincia, con fuerte presencia en el conurbano y en los sectores populares.
Nos reunimos con autoridades pastorales evangélicas para conversar sobre la situación social de nuestro país ante el crecimiento de la pobreza a nivel nacional.
El respeto y la convivencia ciudadana es fundamental para el bienestar y el futuro de nuestro pueblo. pic.twitter.com/C4X9GLCssu
Esa capilaridad no es solo numérica. En barrios atravesados por la crisis económica, la iglesia funciona como un espacio de contención, asistencia y organización comunitaria. Comedores, acompañamiento en adicciones y trabajo en contextos de encierro configuran una trama que, en muchos casos, suple o complementa la presencia estatal. En ese marco, FECOPEBA actúa como un articulador que ordena esa red dispersa y la traduce en interlocución política.
La Iglesia, un nuevo actor político
El avance del evangelismo no puede explicarse únicamente por su despliegue territorial. También responde a una transformación cultural más profunda. A diferencia de las tradiciones religiosas históricas, el crecimiento evangélico -especialmente en sus vertientes pentecostales- se apoya en una base joven, con fuerte presencia femenina y marcada por trayectorias de conversión. Se trata, en muchos casos, de sectores populares que encuentran en la iglesia no solo contención, sino también una narrativa de sentido.
En ese punto cobra relevancia la llamada teología de la prosperidad, que pone el foco en la superación individual, el esfuerzo personal y la posibilidad de progreso a través de la fe. En contraste con la lógica colectiva que históricamente estructuró identidades políticas en la Argentina -particularmente en el peronismo-, esta matriz introduce valores asociados al mérito, la autosuperación y el éxito individual. La iglesia, así, no solo organiza comunidad, sino que también reconfigura expectativas.
iglesia-evangelica-la-plata
Esa tensión entre una base social popular y un discurso individualista tiene efectos directos en el comportamiento electoral. En 2023, el voto de los sectores evangélicos no respondió a una lógica homogénea. Una parte, especialmente entre los jóvenes, canalizó el descontento hacia la figura de Javier Milei, atraída por su discurso anti-establishment. Otra, más vinculada a redes comunitarias y con mayor presencia femenina, mantuvo su cercanía con el peronismo, representado entonces por Sergio Massa.
El dato central es que no existe un “voto evangélico” en sentido estricto, pero sí un electorado con rasgos definidos -joven, popular, territorializado- que se volvió cada vez más relevante y, sobre todo, disputado. En ese marco, la reunión de Kicillof con FECOPEBA puede leerse también como un movimiento en clave electoral: un intento por consolidar vínculos con una red social que tiene capacidad de incidencia, especialmente en el conurbano bonaerense.
Un outsider que asoma para darle pelea a Milei
dante-gebel-presidente
En paralelo, comienzan a emerger figuras que buscan capitalizar políticamente ese universo. El caso más emblemático es el de Dante Gebel, un pastor y comunicador que combina religión, espectáculo y discurso motivacional. Su trayectoria, desde los eventos masivos de los años noventa hasta su proyección internacional, lo posiciona como un referente con llegada a públicos amplios, más allá del ámbito estrictamente religioso.
El armado de “Consolidación Argentina”, espacio que impulsa su figura y reúne apoyos diversos -desde dirigentes sindicales hasta referentes territoriales-, representa un intento de traducir en términos políticos una base social que hasta ahora se mostró fragmentada. Más allá de su proyección concreta, la irrupción de Gebel expresa un fenómeno más amplio: la posibilidad de que el evangelismo deje de ser solo un actor de influencia indirecta para convertirse en un protagonista con ambiciones propias.
En ese contexto, el gesto de Kicillof adquiere otra dimensión. No se trata solo de un gobernador que dialoga con líderes religiosos, sino de un dirigente que, en su proyección nacional, empieza a reconocer la centralidad de un actor en expansión. El evangelismo, con su anclaje territorial, su crecimiento sostenido y su capacidad de interpelación en sectores populares, ya forma parte del tablero político. La incógnita no es si tendrá incidencia, sino cómo (y quién) logrará canalizarla.