Interna boina blanca.

La UCR bonaerense y un acto en La Plata en clave de interna

El senador Maximiliano Abad reunió a centenares de dirigentes de la UCR bonaerense en La Plata en otra señal hacia la interna. El 7 de junio, fecha clave

El Editor Platense | Andrés Paez
Por Andrés Paez
10 de abril de 2026 - 19:30

En medio de una interna que arrastra tensiones desde el año pasado, el encuentro en La Plata funcionó como una demostración concreta de volumen político del sector que encabeza Abad, acompañado por dirigentes de peso como Gustavo Posse, Daniel Salvador y el armado nacional de Martín Lousteau. La foto dejó en claro que ese espacio logró consolidar una mayoría interna con fuerte anclaje territorial, especialmente en intendentes y estructuras seccionales.

Sin embargo, lo más relevante no fue solo la exhibición de fuerza, sino el mensaje político que la acompañó. Desde el escenario, el llamado a la unidad fue una constante. La necesidad de “poner de pie” al radicalismo y construir una alternativa competitiva en la provincia apareció como eje discursivo. Pero detrás de esa apelación a la cohesión partidaria, el acto también dejó entrever otra realidad: el partido ya se encuentra en pleno proceso de organización de cara a una eventual interna.

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/MaxiAbad/status/2042413156044018113?s=20&partner=&hide_thread=false

Esa incertidumbre atraviesa hoy a todos los sectores del radicalismo bonaerense. El espacio de Abad sostiene que la lista única es posible, pero la condiciona a un reconocimiento claro de liderazgos. En ese esquema, la elección interna no es vista como un problema, sino como una vía legítima para ordenar el partido si no hay acuerdo.

Del otro lado, el sector que responde a Miguel Fernández, actual presidente del Comité de Contingencia, plantea una mirada distinta. También habla de unidad, pero pone el foco en la necesidad de discutir previamente el rumbo político del partido. Para ese espacio, la definición de autoridades debería estar subordinada a un debate más amplio sobre el posicionamiento del radicalismo frente al escenario nacional y provincial, en particular en relación al gobierno de Javier Milei y la gestión de Axel Kicillof.

Esa diferencia de enfoque explica buena parte del conflicto actual. Mientras el abadismo impulsa una rápida normalización institucional a través de la elección del 7 de junio, el sector de Fernández busca ganar tiempo para ordenar la discusión política de fondo. En los hechos, sin embargo, ambos espacios avanzan en paralelo en la construcción de sus respectivas estrategias, lo que mantiene latente la posibilidad de una interna competitiva.

En la UCR bonaerense todos quieren unidad pero se preparan para la interna

El acto en La Plata también terminó de confirmar la ruptura del esquema de conducción compartida que había surgido tras la fallida interna de 2024. Aquella solución transitoria, que buscaba equilibrar a los distintos sectores, quedó desbordada por la dinámica política. Hoy, el radicalismo bonaerense se mueve en una lógica más nítida: un bloque mayoritario que busca consolidar su liderazgo y un sector minoritario que resiste y negocia desde una posición más débil en términos de estructura.

En ese contexto, la elección del 7 de junio aparece como un punto de inflexión. Para el espacio de Abad, representa la oportunidad de legitimar en las urnas una conducción que ya ejerce en los hechos, apoyada en intendentes y dirigentes territoriales. Para el sector de Fernández, en cambio, implica el riesgo de quedar definitivamente relegado si no logra forzar un acuerdo de unidad o construir una alternativa competitiva.

Pero más allá de la disputa interna, lo que está en juego es el rumbo del radicalismo en la provincia de Buenos Aires. La discusión sobre liderazgos se entrelaza con un debate más profundo sobre alianzas y estrategia. La disyuntiva en la UCR bonaerense ofrece varias opciones: acercarse al Gobierno Nacional, reconstruir una coalición opositora o apostar a la construcción de un espacio de centro con identidad propia.

Esa encrucijada, aún sin respuesta, atraviesa toda la interna. Y explican por qué, a pesar de los reiterados llamados a la unidad, los distintos sectores se preparan para competir. En ese marco, el acto encabezado por Abad no solo fue una demostración de fuerza, sino también una señal de que el radicalismo bonaerense ya entró en modo electoral. La unidad sigue siendo una posibilidad, pero cada movimiento que se produce en el tablero interno parece alejarla un poco más.

Dejá tu comentario

Las más leídas

Te puede interesar