Desde el principio del siglo, el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en memoria al femicidio de las hermanas Mirabal, conocidas como ‘Las Mariposas’, en manos de la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Al definirse este día, la pauta que siguieron desde la Asamblea General de las Naciones Unidas fue concebir que la violencia hacia la mujer era “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”.
En Argentina, desde hace años que es una fecha donde se visibilizan las problemáticas que atraviesan al país en materia de género, y se diagraman líneas de acción para poder erradicarlas. Es en esa línea que desde 2009 se amparan estas iniciativas bajo la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. Sin embargo, en el último tiempo se vio un retroceso en este área vinculado a las urgencias y necesidades expresadas por el Gobierno nacional, las cuales, en lo que respecta a la violencia de género no están dentro y en particular, en la ciudad de La Plata, los hechos son cada vez más frecuentes.
Según reveló en junio de este año el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina y el Observatorio de las Violencias de Género, en el país matan a una mujer cada 31 horas, lo que equivale a una suba del 10,6% con respecto al año anterior. Si nos remontamos a la región, en 2023 hubo siete femicidios en el año, cinco hasta esta fecha, mientras que este 2024 se reportaron tres asesinadas, pero hubo una creciente considerable en los intentos de femicidios, teniendo registrados al menos seis. Entre todos ellos, las condiciones son similares: vivían en un lugar de vulnerabilidad, los atacantes son pareja o expareja, en varios casos hay hijos de por medio e incluso, en uno resultó víctima una niña de 11 años, asesinada por la expareja de su madre en un intento de venganza por haberlo dejado.
Esto demuestra que no sólo los mayores son víctimas, sino también los más chicos. Este año, dos bebés fallecieron en manos de sus progenitores y en este punto, también hay coincidencias. Ambos se dieron en entornos donde la violencia de género era moneda corriente, criados por madres adolescentes y padres años más grandes. Sin ir más lejos, este fin de semana un conmocionante y aberrante caso tuvo lugar en Berisso, cuando un sujeto de 35 años asesinó a su hija de cinco. Al investigarlo, las autoridades constataron que ya tenía denuncias por violencia de género, contaba con perímetro de restricción y, para junio de 2023 tenía una captura activa por desobediencia en el incumplimiento de los deberes de asistencia familiar. Es decir, una situación que con claridad reclamaba asistencia y con un accionar inmediato de la Justicia, se podría haber evitado.
Todos estos no son casos aislados, en momentos de crisis económica, los hechos de violencia suelen crecer, el problema está en qué hace el estado para poder solucionar esto, dar respuesta a las y los damnificados y brindar acompañamiento a quienes lo necesiten.
Desde la asunción al Gobierno, Javier Milei llevó adelante un desmantelamiento en términos institucionales, donde se redujo personal, se recortaron programas, dispositivos e insumos vinculados a la prevención/ erradicación de la violencia de género. No sólo eso, sino que hace pocas semanas, Argentina quedó aislada del mundo, siendo el único país en votar en negativo en la asamblea de las Naciones Unidas a una resolución para "intensificar los esfuerzos para prevenir y eliminar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas".
170 países votaron a favor, hubo 13 abstenciones y el único en contra fue el país que años atrás supo sorprender siendo vanguardista en términos de derechos para las mujeres y disidencias e incluso, yendo más a lo general, en materia de derechos humanos. Hoy, la Argentina, quedó a la derecha de las abstenciones de Corea del Norte, Irán, Rusia y Nicaragua, además, entre la mayoría están Estados Unidos e Israel, a quienes el Presidente considera aliados más importantes. Algo similar sucedió en la cumbre del G20 en Brasil, quedando Milei fuera de la foto final con los Jefes de Estado más importantes, aunque hasta el momento se desconoce el motivo que lo hizo quedar relegado, en lo que tiene que ver con este informe, el mandatario local ya había adelantado que rompería el consenso y no sumaría su voto positivo a una declaración sobre la promoción de una agenda de género.
Por su parte, Federico Pinedo, representante argentino en el G20 explicó que la llamada Agenda 2030 el Gobierno considera que “afecta la vida, la libertad y la propiedad de las personas, valores consagrados en la Constitución”. En ese sentido, indicó que la palabra “género” la entiende de acuerdo con el artículo 7.3 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y no apoya ningún tipo de discriminación positiva, ya que violenta la igualdad ante la ley y vulnera los derechos de otros grupos.
Hoy, en la búsqueda de la eliminación de la violencia contra la mujer, hay una certeza: el principal desafío sigue siendo enfrentar una realidad donde la violencia no solo persiste, sino que va en ascenso, y nuestra región no queda exenta de mujeres que pierden la vida en manos de hombres que dijeron amarlas. La lucha por prevenir y erradicar estas prácticas y sus múltiples formas está cada vez más vigente, pese a que no sea agenda del Gobierno, la realidad, no se puede tapar.