La escandalosa salida del exjefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, todavía hace eco en el peronismo provincial y en las últimas horas la polémica se posó sobre los supuestos vínculos del intendente en licencia de Lomas de Zamora con el negocio del juego. En medio del sacudón, el gobernador bonaerense Axel Kicillof volvió a referirse al tema y no negó las acusaciones.
Tras las múltiples presentaciones judiciales que instan a investigar el origen del patrimonio del ex funcionario, desde la oposición lanzaron una embestida denunciando su presunta interferencia en la repartija de concesiones en el rubro del juego a través del presidente del Instituto de Lotería y Casinos bonaerense, Omar Galdurralde, hombre de confianza del lomense.
Al ser consultado sobre las acusaciones en una entrevista con EL PAÍS de España, el mandatario provincial subrayó: “Yo no soy juez”. “Si hubiera habido denuncias, o sentencias y hechos de corrupción vinculados a eso o a cualquier cuestión, obviamente que hubiese sido un impedimento. No es que quiero tirar la pelota. Es campaña, lo que pasó es un hecho grave”, agregó.
Y sentenció: “Los vínculos que se conocen o se sospechan, o que circulan, no son prueba de determinado delito. El gobierno de la provincia de Buenos Aires regula muchísimas actividades. Yo observo algo y actúo inmediatamente, pero no puedo actuar sobre presunciones”.
En esta línea, Kicillof buscó polarizar su desempeñó con el de Horacio Rodríguez Larreta tras el viaje de Eugenio Burzaco a Estados Unidos cuando fue asesinado el ingeniero Mariano Barbieri en Palermo. “Tardaron, encubrieron, taparon, se hicieron los distraídos, no dieron la cara. Yo di la cara inmediatamente y actué inmediatamente”, comparó y confesó que el episodio de Insaurralde le da “bronca” porque “estamos en campaña y ahora es el único tema”.
“Tampoco puedo decir ahora ‘le plantaron algo’, como escuché, o ‘se la armó’ o ‘es una extorsión”. Tampoco puedo dedicarle mi día entero a esto”, ahondó.