Las delegaciones comunales son el primer eslabón en la relación entre el vecino y la Municipalidad de La Plata que, en las últimas décadas, fue desdibujándose y acumulando cuestionamientos de los frentistas que se topaban con una pared cada vez que iban a elevar un reclamo o exigir alguna respuesta a las dependencias. El cambio de gestión que se producirá el próximo 10 de diciembre en la capital provincial trae aparejado el interrogante sobre lo que sucederá con el sistema de elección de los delegados, la autonomía y la participación vecinal.
El intendente electo Julio Alak enfocó parte importante de su campaña en propuestas hacia los barrios de la periferia y en la presentación del ‘Plan Estratégico 2023’ destinó un punto a propuestas sobre “Gestión integrada, cercana, transparente y participativa”. Uno de los puntos que hizo bandera el peronista es la elección de los delegados comunales por voto directo de los vecinos, lo que significaría el retorno al sistema que supo implementar a principios de los 2000 pero no prosperó tal como se lo esperaba.
En el inicio de su tercer mandato del Ejecutivo, Alak realizó el llamado a elecciones de delegados para la que se postularon unos 113 candidatos repartidos en los 16 barrios pero solo votaron 40 mil personas, lo que representó al 16% del padrón electoral habilitado en ese momento. La primera experiencia no resultó según lo previsto y la continuidad del sistema se truncó. En 2019, el actual intendente Julio Garro intentó reflotar el proyecto, pero reculó de inmediato alegando el alto costo de los comicios.
La falta de representatividad de los delegados comunales fue in crescendo en paralelo al avance de las diferentes gestiones. “No es un vecino del barrio, no conoce lo que pasa acá”; “No lo vemos nunca”; “No nos trae una solución”; son algunas de las frases que se replicaron en cada localidad de la periferia platense que alimentaron las críticas sobre el sistema de elección.
Uno de los casos más relevantes es el delegado comunal de El Rincón, José Quintero, a quien los vecinos lo acusaron en reiteradas oportunidad de gestionar “a control remoto” debido a que no residía en el lugar. “No lo veías nunca”, señalaron los frentistas del barrio emplazado en el límite entre Villa Elisa y City Bell. El delegado aún sigue en funciones.
Con el retorno del peronista al poder, se abre el interrogante sobre lo que sucederá con los 23 delegados de las localidades circundantes al Casco Urbano a partir de diciembre.