A horas del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se mostró en sintonía con la vicepresidenta Victoria Villarruel al asegurar que hay militares que están “injustamente detenidos” y calificó de “venganza” algunas condenas.
En una entrevista radial la funcionaria nacional se refirió a los crímenes de lesa humanidad y, en la misma línea que los recientes dichos de la titular del Senado, manifestó que lo que se discutió respecto del accionar militar durante la década de 1970 “fueron los métodos, no la acción contra el terrorismo, que como dice ella (por Villarruel) fue una orden de un gobierno constitucional”.
“Lo que plantea Villarruel, yo lo veo, respecto de la cantidad de detenidos, que no son solo de las Fuerzas Armadas, sino también de las fuerzas de seguridad, que estaban parados en la puerta de una comisaría, los que yo conozco, o parados en un destacamento de Gendarmería, sin ningún tipo de acción”, insistió y llamó a discutir la situación de muchos militares detenidos.
“Los tienen hace 15 años sin causa, eso en un Estado de Derecho no puede pasar, esas personas no pueden seguir presas. Y se sacó el beneficio de los 70 años. Eso es absolutamente para discutirlo y sobre todo en aquellas personas que no tuvieron acción directa y están sin causas”, manifestó y remarcó que las decisiones judiciales en este sentido “se ha convertido en una venganza”.
Por último, acusó al kirchnerismo y a la izquierda de haber convertido la bandera de los derechos humanos en “una daga ideológica”: “Los derechos humanos se deformaron. Terminaron siendo algo total y absolutamente partidista”.
“Todos estamos en contra de que la Argentina esté fuera del orden constitucional y tenga golpes de Estado. Las Fuerzas Armadas también. La Argentina ya va más de 40 años de democracia. Antes, todos los sectores podían participar de una recordación del 24 de Marzo. ¿Quién puede participar ahora? Nada más que ellos”, remarcó y cerró: “¿Qué pasa si voy a una marcha del 24 de marzo? Me matan, porque lo han convertido en un instrumento, una daga contra el que piensa distinto”.